martes, 21 de junio de 2011

BIOGRAFIA DEL CORONEL LEONARDO INFANTE ALVAREZ



CORONEL LEONARDO INFANTE ÁLVAREZ

(Epónimo del Municipio Infante del Estado Guárico)

Chaguaramal-Municipio Piar-Estado Monagas, 28/06/1798 – Bogotá-Colombia, 26/03/1826


Dr. FELIPE HERNÁNDEZ G.
CRONISTA OFICIAL DE VLP. / UNESR
felipehernandez56@yahoo.es

        

El coronel Leonardo Infante Álvarez, nació en la población de Chaguaramal, municipio Piar del estado Monagas, el 28 de junio del año 1798, hijo legítimo de los negros libres Juan  de la Cruz Infante y Sebastiana Álvarez, integrante de una humilde familia acostumbrada al rigor de la servidumbre, que con esfuerzo propio, en su debido tiempo compraron la manumisión de sus descendientes, pasando a integrar la condición social de campesinos enfeudados en hatos de la región y conuqueros de oficio. El futuro héroe de la patria, fue criado realizando faenas y actividades propias del llano. Debido a su condición social (hijo de ex-esclavos libertos) no recibió ningún tipo de educación formal, no obstante esto, desde su infancia tributó un profundo odio a la opresión y un gran amor a la libertad.

Siendo aún un adolescente, ya conocía los secretos de la cría y la doma de caballos, arriero de ganado en los llanos del oriente venezolano, lo que le permitió adquirir gran destreza como jinete, habilidad que unida a su fortaleza física le convertirían a partir de 1813, cuando tenía apenas 15 años de edad, en una de las primeras lanzas de la naciente gesta independentista y en uno de los más violentos y sanguinarios ejecutores de la “Guerra a Muerte” decretada por Simón Bolívar el 15 de junio de 1813 en la ciudad de Trujillo.
En la biografía de este prócer se destaca que a los quince años de edad, con toda la energía y decisión de su carácter, se manifestó adicto a la magna revolución que aseguró las libertades públicas de la nación venezolana. Deseoso de servir en aquella terrible cruzada contra el despotismo de tres centurias, ofreció su cooperación al general Santiago Mariño en 1812, y empezó su carrera militar como soldado raso.
El comportamiento de Infante en la acción de la primera batalla de Carabobo en 1814, le mereció las simpatías del Libertador Simón Bolívar y el grado de comandante, además lo destacó en la caballería ligera por sus brillantes aptitudes para el manejo de la lanza. Con este grado entró a formar parte de la famosa división, que al mando del benemérito general Pedro Zaraza, hizo la campaña en 1818 hacia el Oriente de Venezuela. Batiendo en el sitio de Beatriz, con un escuadrón de cien hombres, el 17 de julio de ese año, dos cuerpos volantes de doscientos jinetes cada uno, dependientes de la división que dirigía el español Francisco Tomás Mórales. Este encuentro, según los historiadores, por lo encarnizado del combate, presentó todos los aspectos de las grandes batallas, lo que representó para Infante una de sus mayores glorias guerreras. Solo escaparon veintiocho soldados, eliminando al enemigo más de la mitad de sus tropas y llevando al general Zaraza, setenta prisioneros como resultado de su triunfo.
En 1819, unido a las fuerzas del general José Antonio Páez, se encontró en la inmortal jornada de las Queseras del Medio y fue tal su faena en este sublime duelo, que el general Páez le obsequió su caballo y un trabuco y fue ascendido a teniente coronel, concediéndole al mismo tiempo la Cruz de los Libertadores de Venezuela. Sin embargo el mayor aporte de Infante a la causa independentista, la realizó en 1818 en el Rincón de los Toros, en jurisdicción de San José de Tiznados, cerca de Calabozo, cuando en una acción sorpresiva ejecutada por los españoles, Bolívar estuvo a punto de ser asesinado en ese sitio; pero en medio de la confusión de las tropas rebeldes, Infante eliminó al coronel Raimundo López, que comandaba la fuerza enemiga y enseguida dio a Bolívar su caballo para que se salvara, exponiéndose él a ser asesinado.
Desde 1812 hasta 1824, Leonardo Infante participó en la Campaña del Centro en 1818, y en las batallas y combates de Tucupido, Corozal, Lozana, Altagracia, Bocachico, Caujaral, El Arao, Carabobo, La Puerta, Aragua, Maturín, Los Magueyes, Úrica, La Mesa, Chiribital, La Bendición, Guaicara, Quebrada Honda, Los Alacranes, Juncal, San Félix, Mata de la Miel, Achaguas, Calabozo, Misión de Abajo, Oriza, El Sombrero, La Enea, Los Negritos, Ortiz, Cañafístola, La Beatriz, El Rincón de los Toros, Las Queseras del Medio, Mantecal, Llanos de Caracas, Gámeza, Bonza, Pantano de Vargas, Boyacá, Magdalena, Mucuchíes, Quilcacé, Bomboná, Taindalá, Pasto, Ibarra y Catambuco, entre otros.
La lealtad y el arrojo demostrado en estas acciones bélicas, le permitieron llegar a ser uno de los quince oficiales de más alto rango del Ejército Libertador en la época de la Independencia. Recibió la Cruz de los Libertadores, de manos del Libertador Simón Bolívar, por sus incontables aportes a las luchas patriotas.
En su gesta, supo granjearse la amistad y el respeto de los generales José Antonio Páez y José Tadeo Monagas, bajo cuyos comandos sirvió en su tiempo, ganándose por su valentía y lealtad la confianza. También gozó del aprecio y el respeto de los generales Simón Bolívar, José Antonio Anzoátegui y Carlos Soublette, en la famosa marcha del Casanare a Cundinamarca a través de los Andes, se cubrió de glorias en los combates de Gámeza, Pantano de Vargas y en el Puente de Boyacá. El historiador haitiano, Paúl Verna (1972), escribió que en 1814, después de la derrota de Maturín, Leonardo Infante “se convirtió en una fiera, para luchar contra las fieras”. Su enceguecido ímpetu lo hizo héroe, pero también lo llevó al cadalso.
No existe ninguna duda de su nacimiento en la población de Chaguaramal y del origen monaguense de Leonardo Infante, a quien popularmente se le conocía como el Negro Infante. Así lo señala él prócer, en carta enviada al Comandante Militar de Bogotá el 29 de noviembre de 1823, aunque durante buena parte del siglo XIX y hasta la tercera década del siglo XX se le tuvo como guariqueño, natural de la población de Chaguaramas, y erróneamente vinculado familiarmente con el héroe natural de esta población, Julián Infante Mejías. Así lo testimoniaron en sus escritos periodísticos y libros los escritores vallepascuenses, doctor Miguel Lorenzo Ron Pedrique y don Gerónimo Escobar Ramírez. Y en 1933, el escritor tucupidense don Lorenzo Antonio Zaraza en su obra La Independencia en el Llano, lo sostiene.
Ello explica por qué al extenso territorio que formaba el Alto Llano guariqueño en los antiguos Llanos de Caracas, se le dio su nombre. En ese sentido, el coronel Leonardo Infante aparece por primera vez en la eponimía guariqueña en 1866, cuando la “Junta Constituyente Nacional”, divide al estado Guárico en distritos, llamándolos Jiménez, Bermúdez, Arismendi, Cedeño e Infante. En 1872 los distritos cambian de nombre y pasan a ser Departamentos. El departamento Infante cuya capital era Chaguaramas, integrado por los distritos o parroquias: Valle de la Pascua, Espino, Iguana, Cabruta y Santa Rita. En 1881 Valle de la Pascua pasó a ser cabecera del Departamento y Chaguaramas pasó a ser parroquia. Pero existía entre la gente de la región la duda si el nombre del Distrito, o Departamento, se refería al general Julián Infante Mejías, o al coronel Leonardo Infante Álvarez. Según el escritor Manuel Soto Arbeláez (2010), “en 1901 se aclaró que se trataba de este último, de quien se aseguraba ser nativo de Chaguaramas y hermano, o primo, del anterior”.

Considera Manuel Soto Arbeláez (2010), que “si Páez y Monagas coparon la escena política y militar, casi ininterrumpidamente de 1821 a 1868, es decir durante 47 años, es dable pensar que al presentarse la oportunidad de rendir tributo eponímico de asignación del nombre del Distrito o Departamento del Alto Llano, debido a esa omnipresencia de los ex presidentes, o de sus correligionarios aún influyentes en el gobierno o en el Congreso Nacional, se haya escogido al coronel Leonardo Infante Álvarez, para honrar con su nombre al pedazo de tierra del Oriente del Guárico… Leonardo Infante fue portaestandarte de un principio mundialmente aceptado que reza: “Toda revolución se traga a sus propios hijos, convirtiéndolos en mártires”.

Siendo coronel, el 15 de marzo de 1821, en la hondonada del río Quilcacé, fue emboscado, herido y puesto prisionero por realistas al mando del coronel José María Obando. A los días fue liberado, e inválido de guerra, fijó su residencia en la ciudad de Bogotá, lugar donde fue acusado de haber matado al teniente venezolano Francisco Perdomo. Este episodio sirvió para que el coronel Leonardo Infante hiciera historia como mártir, víctima del odio que le profesó el general Francisco de Paula Santander, su victimario tras bambalinas. A pesar de no haber sido comprobada la acusación, un consejo de guerra lo acusa, juzga y condena a muerte, sin que el presidente de la Alta Corte de Justicia, Miguel Peña, firmara la sentencia.

El día sábado del 26 de marzo de 1826, en una caravana hacia la plaza, estaba el condenado, aunque degradado a soldado, con su uniforme militar con sombrero galoneado y plumaje, las charreteras y la banda encarnada, en la mano derecha cargaba el bastón, en la izquierda un crucifijo y estaba acompañado por su confesor y los frailes del convento de San Francisco. En la plaza mayor, soldados de la guarnición formaron un cuadro bajo el sonido de las campanas de la catedral y los tambores de la banda marcial.

En el banquillo, poco antes de morir fusilado, solicitó permiso para pronunciar las últimas palabras; concedido, declaró que: «Infante muere, pero no por la muerte de Perdomo». Según un testigo presencial: «En seguida se sentó en el banquillo, y con ademán resuelto, dio la señal de fuego a los soldados, dejando caer el pañuelo que llevaba en la diestra. Permaneció rígido, sin caer por algunos instantes, aunque varias balas lo habían atravesado. Al ver esto, avanzó inmediatamente el pelotón de relevo y le dio el golpe de gracia». Fue ejecutado el 26 de marzo de 1826. El juicio y condena de Leonardo Infante avivó las tensiones entre neogranadinos y venezolanos, los primeros resentían la posición privilegiada que tenían los venezolanos en cargos políticos y militares, los segundos se oponían a que Bogotá fuera la capital y a las políticas de Santander. La muerte de Infante fue una de las causas del movimiento de La Cosiata, contribuyéndose con esta acción al proceso de separación de las tres grandes repúblicas que componían la antigua Gran Colombia. Tanto es así que, como consecuencia de ese hecho, el valenciano Miguel Peña renunció a presidir la Corte Suprema (Verna, 1972), ya que estimó que lo ocurrido no era más que un asesinato judicial. Y, para complicar más el problema, Bolívar resignó la presidencia y abandonó la escena política, partiendo rumbo hacia su destino final en Santa Marta.


REFERENCIAS

BALOA, Jorge. (2011): Nuestra figura en la Historia: Leonardo Infante. Valle de la Pascua: Diario Jornada. Columna: Venezuela y su música. Sábado, 18 de junio de 2011. p. 9.

BARBOSA DELGADO, Francisco R. (2007): Justicia, Rupturas y Continuidades. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana. pp. 230, 231.

FUNDACIÓN POLAR. (1988): Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas: Editorial Ex libris.

GÓMEZ, Carlos Alarico. (2006): “José Antonio Páez: CCXVI Aniversario de su nacimiento”. En: Mañongo. Revista de Postgrado. Valencia: Universidad de Carabobo. Nº 27. pp. 197-207.

GONZÁLEZ, Judith. (2005): Conmemoran 207 años de natalicio del héroe Leonardo Infante en Monagas. Maturín, 28 Junio de 2005. Consultado en: http://spanish.vheadline.com/readnews.asp=39423

HERNÁNDEZ G. Felipe. (2010): El Guárico: Historia e Historiografía Regional y Local. UNESR: Decanato de Investigación y Postgrado-CDCHT. Caracas: II Jornada Nacional de Historia Regional y Local de la UNESR; 25 y 26 de febrero de 2010.

 

SOTO  ARBELÁEZ, Manuel. (2010): El héroe  epónimo del Municipio Infante. Valle de la Pascua: Diario Jornada, 01 de abril de 2010. / Asociación de Cronistas Oficiales del Estado Guárico. Viernes 9 de abril de 2010: http://cronistasdelestadoguarico.blogspot.com/arch/label/Valle%de%20la%20Pascua


VERNA, Paúl. (1972): Vida y muerte de Leonardo Infante. Caracas: Ministerio de Educación.

ZARAZA, Lorenzo A. (1933): La Independencia en el Llano. Caracas: Editorial Elite.





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