martes, 5 de junio de 2012

RESEÑA HISTÓRICA DEL SECTOR GUAMACHAL DE VALLE DE LA PASCUA. Municipio Leonardo Infante - Estado Guárico


                                       Dr. Felipe Hernández G.
Profesor Titular. UNESR//Cronista Oficial de Valle de la Pascua
El sector Guamachal de la ciudad de Valle de la Pascua en el estado Guárico, es una comunidad urbana localizada geográficamente al sur-este de la ciudad, llamada popularmente urbanización, sector o barrio Guamachal.  Su nombre deviene del llamado camino real de Guamachal, el cual comenzaba desde el conuco de don Andrés Gómez, pasaba por La Atascosa y por la parte conocida como “Las Loceras”, la cual a finales del siglo XIX, se localizaba en las inmediaciones de la intersección donde está ubicado hoy el Liceo “José Gil Fortoul” y la calle Atascosa, continuaba por la llamada subida o el alto de El Cambao, llamada también a través del tiempo, subida de Los Arrieros, después subida de La Estudiantina, (años 60 y 70 del siglo XX), y actualmente subida del Liceo; específicamente, donde se inicia la calle principal de Guamachal.
 El citado camino real, desde la subida de El Cambao pasaba por los sitios siguientes: frente a la Quinta Mena, propiedad de don Martín Álvarez Veitía, y Corralito, en cuyas inmediaciones vivía doña Isabel Márquez, hasta llegar al lugar conocido con el nombre de el Alto de la Luz, poco antes de llegar a la quebrada de La Pascua donde finalizaba, para desembocar en el camino real de La Pereña, en la vía hacia oriente, y las poblaciones de El Socorro, Espino y Santa María de Ipire.
Como es de suponer, era un camino por donde sólo transitaban bestias y se arreaba ganado. Se le llamaba Guamachal, porque en sus bordes, a lo largo del mismo y en los alrededores abundaban los árboles de guamacho (Pereskia guamacho). Todavía hoy, las personas mayores que conocieron el camino real y sus alrededores, lo recuerdan, entre ellos, doña Yolanda Álvarez de Sánchez, doña Juana Pérez y don Ramón Vanezca Valera, quienes refieren que “toda la zona estaba poblada de guamachos”. Pero también había sitios que la gente conocía y distinguía dentro del perímetro, entre ellos estaban, La Quinta, San Jacinto, La Osa, El Guasimal, entre otros.
El espacio geográfico donde surgió el sector Guamachal, comprendía desde el final de la calle Atarraya sur, el sector El Valle, desde la avenida Libertador sur hasta el Liceo “José Gil Fortoul”, el sector Doce de Octubre, el Tecnológico de los Llanos, y el sector Magisterio, aproximadamente, hasta el hospital “Rafael Zamora Arévalo”, el barrio El Zamuro y el sector semi-rural llamado San Jacinto, donde vivían la señora Vicenta Gota y su familia, el señor Teófilo Flores, y tenía una posesión agrícola Napoleón Loreto. Como se puede deducir, estas zonas son vecinas pero diferenciadas, especialmente el sector donde comenzó el poblamiento, llamada Guamachal pobre, Guamachal viejo o barrio Guamachal, para diferenciar al sector del llamado Guamachal rico, Las Quinticas o Magisterio, así como la parte que ocupa el sector Doce de Octubre, que es producto de una invasión realizada en el año 1988, cuando era presidente del Concejo Municipal del municipio Infante, el profesor Heriberto Bustamante Padrón.
Vale la pena señalar, que debido a la manera violenta y anárquica como se realizó la invasión, el barrio Doce de Octubre inicialmente se llamó “El Verguero”. En 1993 la alcaldía aprobó una ordenanza mediante la cual decretaba la condición de urbanización del sector, lo cual fue celebrado con un acto donde participó el alcalde de ese entonces, arquitecto Manuel Matos Charmelo y los concejales: doctor Manuel Díaz, arquitecto Ernesto Arévalo, señor Eusebio Ojeda, señor Rafael Silveira, y otros, junto con los líderes de la comunidad que ahí habitaban.
 Cuando se produjo la invasión, la zona del Doce de Octubre, era un bosque con grandes árboles y monte; en sus inmediaciones sólo habían tres viviendas dispersas, que ocupaban Adelina Flores y su familia, Antonio Herrera, con su esposa Josefina Márquez y sus hijos, ambas viviendas localizadas en la zona cercana a los corrales y el potrero de El Tecnológico de Los Llanos, e Hipólita Izquiel que vivía sola en un rancho en la parte más profunda del bosque.
El territorio donde se estableció la comunidad de Guamachal formó parte del antiguo gran latifundio Santa Juana de la Cruz, propiedad del capitán, maestre de campo, juez de llanos y cabildante de Caracas, don Francisco Carlos de Herrera, en el tiempo histórico comprendido, entre finales del siglo XVII y primeras décadas del siglo XVIII cuando este muere. Luego, sus descendientes en sucesivas ventas a terceros, se deshacen paulatinamente de la posesión, deviniendo esta porción del latifundio a formar parte del fundo La Vigía, propiedad del canario don Pedro del Hoyo y Arzola y doña Juana Catalina Álvarez Guedez de del Hoyo y Arzola, posteriormente su yerno don Juan González Padrón compra en 1754 parte de La Vigía a su suegra ya viuda, y se la anexa a la parte que heredó su esposa doña Juana Francisca Arzola Álvarez de González Padrón. Para el año 1783, cuando el obispo Mariano Martí visita el sitio de Valle de la Pascua, el canario Juan González Padrón era uno de los terratenientes más importantes e influyentes de la localidad, propietario del hato La Vigía o La Gonzalera. A su muerte a principios del siglo XIX, sus herederos se repartieron el latifundio. Es por eso que cuando se revisa la tradición de los documentos que refieren sobre el espacio geográfico donde está asentado el sector Guamachal, es común encontrar que sus propietarios eran de apellido Álvarez y Arzola, además de los apellidos Loreto, Alvarado y Campagna, entre otros; quienes tenían el territorio dividido en potreros ganaderos, plantaciones de topocho y otros cultivos. Es decir, que el territorio donde se estableció y desarrolló la comunidad que habita el sector Guamachal, era un predio rural dividido en potreros y majadas de propiedad privada.
En ese sentido, para finales del siglo XIX y durante las tres primeras décadas del siglo XX, entre los potreros localizados en la zona de Guamachal se encontraban los siguientes: potreros Arzoleros, de don Ángel Rafael Arzola, la Quinta Mena, que era una casa con potrero de cuatro hectáreas de don Martín Álvarez Veitía, San Jacinto de don Simón Loreto, La Campañera de Alejandro y Silvio Campagna, terrenos de Daniel y Chicho Alvarado, y terrenos de Juan Antonio Díaz (Puño de Oro), entre otras posesiones. Cada uno de estos predios tenía su laguna, donde abrevaba el ganado y se surtían de agua los habitantes de las escasas viviendas localizadas en la zona. Todavía son recordadas las lagunas: la peruchera, la arzolera, la topolera, la campañera, y el caño de los Álvarez.
 Para corroborar lo expuesto, sirva de referencia un documento del año 1934 registrado en el Registro Subalterno del Distrito Infante, donde don Martín Álvarez Veitía vende la quinta Mena y su potrero a don Manuel Vicente Álvarez Ramírez. El documento dice así:
Yo, Martín Álvarez Veitía, mayor de edad, criador y de este domicilio, declaro que he vendido al señor Manuel Vicente Álvarez Ramírez, mayor de edad, criador y vecino de este Municipio, una casa de bahareque y tejas, constante de dos piezas de habitación con corredores en contorno, cocina y despensa, con un potrero alambrado como de cuatro hectáreas de cabida, conocida con el nombre de “Quinta Mena” ubicado en ejidos del Municipio Valle de la Pascua, Distrito Infante, Estado Guárico, dentro de estos linderos: norte y este: camino real de “La Pereña”; sur: potrero de Luis D. [Dolores] Ortuño; oeste: carretera oriental. Este inmueble lo hube por haberlo hecho a mis propias expensas; y lo he vendido por la cantidad de mil cien bolívares que el comprador ha puesto a la disposición de mi hermana Cecilia Álvarez de Salazar…y yo, Manuel Vicente Álvarez Ramírez, acepto la venta que precede y hago constar a la vez que el dinero con que hago esta adquisición pertenece al peculio particular de mi esposa Antonia Ramona Álvarez de Álvarez, por lo que el inmueble lo declaro como de su exclusiva propiedad. Valle de la Pascua: veinte de diciembre de mil novecientos treinta y cuatro.
Refiere doña Yolanda Álvarez de Sánchez, que: “Después de esta compra, don Manuel Vicente Álvarez Ramírez, agrandó la posesión, mediante la compra de dos potreros a don Ángel Rafael Arzola quien también tenía posesiones en la zona, que colindaban con la finca San Jacinto, y con los terrenos de Juan Antonio Díaz (Puño de Oro)”.
Un perfil de la epónima de la quinta “Mena” (doña Filomena Veitía de Álvarez) lo traza el intelectual y farmaceuta Víctor Manuel Ovalles Carlomán, quien fue su amigo, según información publicada en el diario Jornada de Valle de la Pascua, en dos artículos (marzo 2007), escritos por el ingeniero Manuel Soto Arbeláez, dice así:
“…El escritor farmaceuta [Dr. Victor Manuel Ovalles Carlomán] rinde culto a la familia Veitía, sobre todo a don Vicente, jefe de ella, hombre franco y condescendiente con sus amigos. Misia Genara, su esposa, era una mujer avanzada para aquellos tiempos en las prácticas del feminismo, por lo cual resultaba incomprendida entonces. El matrimonio tenía 5 hijas, todas ellas buenas parejas de baile, encantadoras por su donaire: María, la mayor y Julia, Filomena, Lola, y Genarita, todas ellas se desenvolvían en un medio social sano en una población vallepascuense sin excesos y turbulencias”. Continúa Soto Arbeláez: “La amiga era doña Filomena Veitía, viuda de Manuel Álvarez e hija de don Vicente Veitía, quien por muchos años fue el Registrador Subalterno del distrito Infante. Hombre de gran corazón y progresista que acompañó a la juventud de Infante en los años 1890s en las manifestaciones de protesta por la invasión que Inglaterra había hecho de la Guayana venezolana”…“¿Tú  recuerdas cómo se ataviaban las parejas en nuestros lujosos bailes?... Las damas con faldas de raso, zapatos de gamuza, altas peinetas, mantillas españolas, guantes de preville, etc. También la juventud masculina se trajeaba a la moda, y  en nuestros bailes de lujo eran indispensables los guantes. En esa época los jóvenes se distinguían por la cultura del estilo con  que trataban a las damas; a las mujeres se les rendía entonces un culto digno de ellas. Extrañará a algunos tales adelantos en un pueblo del llano (la Valle de la Pascua de los 1890s)”.
 Lo expuesto por Soto Arbeláez permite afirmar que los Álvarez Veitía, eran de las familias principales, económicamente acomodadas de Valle de la Pascua.
En la actualidad la quinta Mena todavía se conserva, y es conocida  popularmente con el nombre de “La Quinta” a secas, en la calle principal de Guamachal, donde vive doña Yolanda Álvarez-Álvarez viuda de don Eligio Sánchez y algunos de sus hijos, descendientes directos de los esposos Manuel Vicente Álvarez Ramírez y Antonia Álvarez de Álvarez, quienes informan que para el año 1934 sólo había en la zona tres casas, la quinta, donde vivían sus padres y abuelos y ahora viven ellos; la de Asciclo Álvarez (hermano de doña Antonia), cuya casa estaba ubicada en la llamada esquina de Isidora (localizada hoy en el cruce de la calle Guamachal con la avenida Circunvalación); y las casas de la familia Carrasquel, (Rosa y Modesta, Eulalia y Andrea Carrasquel) en el sector Las Loceras, un poco antes de la subida de El Cambao.
 Para los años cuarenta construyó una vivienda en el sector, doña Amalia Rivas de Ledezma, vivienda que a su muerte heredaron don Pascual Pérez y su esposa doña Eusebia Ledezma de Pérez que era su única hija, a finales de los años cincuenta, la casa les fue expropiada por el Concejo Municipal, porque en la zona se construiría la sede del Liceo “José Gil Fortoul”, también fueron expropiadas las viviendas de las señoras Modesta, Eulalia, Rosita y Andrea Carrasquel, quienes fueron indemnizadas por el ente Municipal. En el caso de la señora Eusebia Ledezma de Pérez, solicitó que el Concejo le construyera su casa en el sector Guamachal, la cual le fue construida y entregada por este organismo en el año 1959. En ella vive actualmente su hija doña Juana Pérez y sus hijos, en la esquina de la calle Guamachal cruce con Los Tulipanes.
Informó doña Yolanda Álvarez de Sánchez, que a principio de los años cuarenta, siendo presidentes del Concejo Municipal de Valle de la Pascua, Arturo Tovar en 1940, Rafael Santaella Ledezma en 1941, Rafael Ortuño Suárez en 1942, y Alejandro Campagna en 1943 respectivamente, de manera reiterada exhortaron a su propietario don Manuel Vicente Álvarez para que le quitase los alambres a los potreros, alegando que estaban localizados en el perímetro urbano, en terrenos de la municipalidad, y así las personas interesadas en construir viviendas en el sector, lo hiciesen. Instrucción que fue acatada por su propietario, en contra de su voluntad y la de su esposa, iniciándose de ese modo el poblamiento lento pero sostenido del sector Guamachal, hasta la actualidad.
Una manera de preservar la memoria de las comunidades es recordando las acciones de sus habitantes, es el caso del ciudadano José Rafael Armas, quien tuvo su casa de habitación en el lugar donde ahora está construida la sede de el Tecnológico de los Llanos, este ciudadano era llamado popularmente “El Brujo”, por sus poderes para curar enfermedades con rezos y plantas medicinales, a partir del año 1945 toda la colectividad vallepascuense lo llamó doctor, porque el presidente del concejo municipal para ese entonces, médico Ángel Vicente Ochoa, le extendió un certificado que lo acreditaba como tal, en agradecimiento por curarle una enfermedad que padecía. Fue José Rafael Armas quien plantó el árbol de samán que todavía existe en la esquina este del Tecnológico, aledaño a la avenida circunvalación.
Para finales de los años 40, durante los años 50 y principios de los 60 del siglo XX, vivían o se establecieron en Guamachal las familias de don Nery Álvarez Belisario y doña Margarita Colmenares de Álvarez, don Felipe Adames, Pastora Ortega, Juana María Rengifo y Juana Rafaela Rengifo de Brizuela, María Eugenia Malpica, Leonor Mayorga, Juana Delgado, don Ramón Vanezca y doña Tomasa López de Vanezca, Rafael Martínez y doña Manuela Herrera, doña Petra de Morales, Pilar Martínez de López, Ana Rosa Fernández, Nieves Gelder, Félix Márquez, Petra González, Juan Manuel Gutiérrez y Nelly Meza de Gutiérrez, Lucio Blanco, Simón Correa, Josefa Hernández, Máxima Valera y Servanio Díaz, Eleuteria Díaz de Rodríguez, Pablo Villalobos, Chicho Brizuela y Gema Ortega de Brizuela, Lucía Millo, Lupercio Morales y Carmen Segovia de Morales, doña Felipa Solórzano y su hijo don Ubaldino Solórzano, Caridad Gómez, Azucena Ortiz, Manuela García, Chucha Seijas, Elena Astudillo, Julián Noriega y doña María Gómez de Noriega, Rafael Noriega y Ramona Caraballo de Noriega, doña Olivia Hoel, Guerino Ardizzi y Elvira Álvarez de Ardizzi, María Guarán, don Miguel Suárez y doña Raquel Guevara de Suárez, Simón Flores y doña Sara Bolívar de Flores, Edelmira Rengifo, Manuel Ángel Álvarez y doña María Seijas de Álvarez, entre otros.
En los años setenta, se establecieron en la zona, Alberto Azarak y doña Sara Moisés de Azarak, Pablo Villalobos, Chicho Pérez y Rosa Padrón de Pérez, Gilberto Néderr, Valentín Hernández y Juana González de Hernández, Amador Hernández y Rosa González de Hernández, Francisco González Arzola, Ernestina Suárez y Pedrito Carrasquel, Manuel Oropeza Fraile y Julieta Zamora de Oropeza, Ico Requena, Alejandría Rengifo, Armando Aquino y Elena Suárez de Aquino, y otros.  
Es importante señalar que el crecimiento poblacional de la comunidad se acentuó a mediado de los años sesenta y se aceleró a partir de 1970, convirtiéndose el sector en uno de los más populosos de la ciudad. En tal sentido, merece reconocerse la gestión realizada por Manuel Oropeza Fraile, presidente del Concejo Municipal, y por el síndico Juan Rafael Montenegro en ese entonces (1968-1972), quienes se preocuparon por donar parcelas y solares a familias honorables y trabajadoras, que han hecho de esta zona una de las urbanizaciones más tranquilas y reconocidas de Valle de la Pascua.
Las obras de infraestructura e instituciones emblemáticas de Guamachal son: el Instituto de Tecnología de los Llanos, proyectado y construido durante el primer gobierno del presidente de la República, doctor Rafael Caldera, quien lo inauguró en 1973; además del auditórium “monseñor Rafael Chacín Soto”. El parque “Vicente Sánchez Chacín”, la iglesia La Trinidad de Guamachal, la plaza “Profesora Isaura Ledezma Martínez”, y la cancha cubierta “Francisco de Miranda” al lado de la Plaza. Es tal la identificación de estos espacios con el nombre del sector, que las personas al referirse a cualquiera de ellos, dice: “la iglesia, el parquecito, la cancha o la placita de Guamachal”, omitiendo por desconocimiento o lógica los epónimos oficiales. Otras obras de importancia, vecinas al sector, son: el Liceo “José Gil Fortoul”, el Hospital “Rafael Zamora Arévalo”, y la Escuela “Doce de Octubre”. Muy cerca están también la Escuela “Carlos José Bello”, la Casa de la Cultura “Lorenzo Rubín Zamora”, y la Asociación de Productores Agropecuarios APADI; así como el hotel “San Marco”.
Entre los años 1981 y 1992 tuvo su sede en Guamachal, el Núcleo Valle de la Pascua de la Universidad Simón Rodríguez, funcionaba en la quinta “Santomé”, propiedad del abogado Aquiles Silvera, localizada en la calle 5 de Julio cruce con Los Pinos, diagonal a la plaza “Prof. Carmen Isaura Ledezma Martínez”.
La iglesia La Trinidad de Guamachal fue construida en el año 1973, durante el primer gobierno del doctor Rafael Caldera, por diligencias realizadas por monseñor Víctor Pérez Rojas, que fue su primer párroco.
En la calle Guamachal funcionaron durante mucho tiempo las oficinas administrativas de la Empresa de Electricidad Edelca, hasta que en los años ochenta fueron mudadas a su sede actual, en la comunidad rural de San Jerónimo - Potrerito, vía Espino.
A Guamachal se le puede considerar una zona con especial vocación estudiantil, por la presencia en el sector y sus alrededores de importantes instituciones educativas de todos los niveles. El Instituto universitario de Tecnología de Los Llanos ha determinado la proliferación de residencias estudiantiles, donde se alojan jóvenes que provienen desde distintas regiones del país a cursar sus carreras.
            Socialmente la población de Guamachal pertenece al estrato de clase media (media-media y media alta), conformada fundamentalmente por pequeños y medianos comerciantes, profesionales (médicos, docentes, ingenieros, técnicos, abogados, contadores y otras), trabajadores independientes, productores agropecuarios, empleados públicos y privados, y amas de casa.
Siendo una comunidad que se comenzó a establecer de manera espontánea, en una zona agrícola, con potreros y corrales para el encierre y ordeño de vacas, por donde sólo pasaba un camino real para recuas, es natural que sus calles se comenzaran a trazar por los organismos competentes, tardíamente. Es así, como esta tarea la inició el Concejo Municipal y la Prefectura Infantina, con el apoyo de la gobernación del estado Guárico, en el año 1974. Era presidente del Concejo, el profesor José López Itriago, el prefecto Héctor Soto Arbeláez, y el gobernador el doctor Máximo Salazar Carchidio.
En el llamado Sector Viejo o Guamachal pobre, las principales calles son: principal de Guamachal, El Liceo, Mara, Los Pinos, Los Tulipanes, Los Llanos, Martí, El Peñón, Las Delicias, Los Caobos, El Limón, y la avenida Circunvalación, que comienza frente al Hotel “San Marco”, atraviesa el sector, pasa frente al IUT de los Llanos, después pasa por un costado del Barrio “El Zamuro”, y del Taller Municipal, para finalizar en la calle real, en la salida hacia Tucupido.
A la calle Las Delicias se le llamó durante mucho tiempo calle “La Condenada” por su mal estado, que la hacía intransitable. La primera calle asfaltada fue la Guamachal, en el año 1973. La calle Los Llanos para los años 70, era una pica que fue abierta para que transitaran los camiones que transportaban piedra picada desde “La Sosilca”, que era una compañía dedicada al tratamiento de asfalto y a “picar y moler”, piedra, establecida en el sector Los Dos Caminos, a la entrada de donde está localizado actualmente el barrio La Solución, el cual se llama así, porque tomo el nombre de un taller mecánico que tiene o tuvo en la zona Eduardo Montenegro, llamado Taller “la Solución”.
 El sector Magisterio o Guamachal rico, lo conforman transversales, desde la primera hasta la séptima, además de las calles Perú, Italia y España, Cinco de Julio, desde la Casa de la Cultura hacia el este, La Atascosa, desde la avenida Libertador hasta la iglesia la Trinidad de Guamachal donde finaliza, entre otras. También existen los sectores: El Valle o Santa Eduviges, Doce de Octubre y San Jacinto, con sus calles. Las calles de mayor movimiento comercial, tránsito peatonal y vehicular son la Guamachal, Los Tulipanes y la avenida Circunvalación.  
Las esquinas más conocidas del sector, son: la esquina de “Guacharaco”: calle Los Tulipanes cruce con Las Delicias; esquina de “Vanezca” o del “Parque”: calle Los Tulipanes cruce con Los Llanos; esquina de “La Reforma”: calle Los Tulipanes cruce con Guamachal; esquina de “Rosa Pata Blanca”: calle Los Tulipanes cruce con Martí; esquina de “Fidelina”: calle Los Tulipanes cruce con El Liceo, esquina de “Doña Olivia” o de “Mi Juguito”: calle Guamachal cruce con Mara; y esquina de “Isidora” o de “El Tecnológico”: en la calle Guamachal cruce con avenida Circunvalación.
El agua y las cloacas fueron instaladas en el año 1972, refiere la señora Máxima Valera que la primera persona que tuvo agua instalada por tuberías en el sector, fue la señora Josefa Hernández, a quien se la mandó a instalar desde la avenida Libertador, su hijo, el coronel del ejército Carlos Hernández, en el año 1968. Después instalaron una pluma pública en inmediaciones de donde ahora está Comercial “El Rodeo”, por diligencias hechas por la señora Flor Ortega, que vivía al frente. También antes de 1972, fue colocada una tubería con una llave, en la calle Guamachal, específicamente debajo de un gran roble que estaba donde ahora está el parque; y dos tanques públicos, uno en la calle Los Tulipanes cruce con Las Delicias, y otro en la calle Guamachal, al inicio de la calle El Peñón, frente a la casa de José Vicente Rengifo y Carmen María Álvarez de Rengifo. Estos tanques fueron construidos e instalados por el desaparecido Instituto Nacional de Obras Sanitarias -INOS- y el Concejo Municipal, a finales de los años sesenta.  
En otro sentido, es meritorio dejar testimonio de los primeros establecimientos comerciales que se establecieron en el sector. El más antiguo del cual se tiene noticia fue una pequeña bodega y botiquín con rocola de la señora Petra González, ubicada en la que posteriormente fue la casa de habitación de don Rafael Martínez, quien también tuvo bodega en ella. Su ubicación era en la calle Guamachal cruce con Los Pinos.
En 1962 se estableció don Ramón Vanezca Valera, con su bodega “Brisas del Llano”, otra bodega fue la Isaías Matos Arzola (Mono), que fue vendida a finales de los 80 a Rubén Michelangelli; en 1968 se estableció Francisco González con la bodega “El Bienvenido” que todavía se mantiene con el nombre de Bodega y Quesera “Los Tulipanes”, a principio de los años 70 se estableció Valentín Hernández con la bodega y carnicería “La Reforma” que todavía existe, después han tenido bodegas en el sector Julio Brizuela y María Brizuela, bodega “Las Marías”, Carmen Loreto, bodega “Mary Igle”; Elisa Rengifo de Padrino con la Lonchería “Mi Juguito”; Rosa de Medina con la bodega “13 de diciembre”, Taller de bicicletas de Luis Villanueva (Calle Los Tulipanes c/c. El Limón), entre otras. Fue emblemático el próspero mayor de víveres que entre los años 70 y 80 tuvo en el sector, el señor Lupercio Morales (Calle Los Pinos c/c Martí), también la llamada bodega de “Aribe” (Donde actualmente está el establecimiento Comercial El Rodeo), así como la Ferretería “El Ferretero” (Calle Guamachal c/c. El Peñón) de Freddy Arzola, en los años 90 y principios del 2000.
Desde finales de los 80, está en la calle Los Tulipanes, la Ferretería “Los Tulipanes”, propiedad de Andrés Souto, otros fondos de comercio establecidos en el sector, son Comercial “El Rodeo” de José Luís Girón en la calle Guamachal; Parabrisas “Royka” de Roy Morales en la calle el Liceo, las panaderías “La Torre del Pan”, de la familia Díaz, y Panadería “Nina”, propiedad de la maestra jubilada Nina Hernández Moya de Troconis, en la avenida Circunvalación, y la Panadería “Guamachal” en la esquina de la calle Guamachal cruce con calle El Peñón, un centro Mercal, en la calle Los Llanos frente al parque “Vicente Sánchez Chacín”, entre otros. Son muchos y variados los comercios que en los últimos treinta años se han establecido en el sector: panaderías, bodegas, farmacia, marmolería, queseras, depósitos y distribuidoras de arroz, sal, cerveza, leche, agencias de lotería, licorerías, talleres, y muchos más, que le han dado vida económica y referencia a la comunidad a través del tiempo. 
A manera de reflexión final, es importante señalar, que el sector Guamachal que conocemos y tenemos hoy, es muy diferente de aquel que subyace con nostalgia en la memoria de muchos de sus habitantes, ha desaparecido su ruralidad y sus guamachos, pero está vivo aún su devenir, el cual está presente en muchos nombres que le dan identidad a sus calles, esquinas y sitios, contra los que inútilmente ha luchado el progreso urbanístico y la desmemoria de muchos de sus habitantes.

REFERENCIAS DOCUMENTALES, BIBLIOGRÁFICAS
Y TESTIMONIALES
Documentales:
Oficina Subalterna del Registro del Municipio Infante. Documento Nº 3, folios 5 y 6, protocolo primero, 1er. trimestre, año 1934.
            Bibliográficas:
BERRÍOS-BERRÍOS, alexi. (2006). Lo Pequeño como Alternativa. Memorias. Caracas: Fondo Editorial Tropikos. Cátedra de Historia regional y Local “Mario Briceño Iragorry”.
 CASALE, Irama (1997). La Fitotoponimia de los Pueblos de Venezuela. Caracas: Ediciones de la Biblioteca de la UCV. Cartografía Nacional. Comisión de Nombres Geográficos Nº 2.
 HERNÁNDEZ G. Felipe (2005). Historia de Valle de la Pascua. En los Llanos del Guárico (1725-2000). Caracas: Tipografía de Miguel Ángel García e Hijo.
 MARTÍNEZ, Azucena (2005). Mi Estado Guárico. San Juan de los Morros: Ince Guárico. Gráficas Los Morros, CA.
 NÜÑEZ, Enrique Bernardo (1988). La Ciudad de los Techos Rojos.  Caracas: Monte Ávila Editores.
 RUBÍN ZAMORA, Lorenzo (1972). Diccionario Biográfico Cultural del Estado Guárico. Caracas: Talleres Hijos de Ramiro Paz SRL.
 SOTO ARBELÁEZ, Manuel. (2007), Los bailes de Valle de la Pascua del siglo XIX. (1 y 2). Valle de la Pascua: en: Diario Jornada, 13 y 20/03/2007. p.4.
 Testimoniales: para la realización de esta investigación, fueron muy importantes los aportes testimoniales de las personas que a continuación se indican:
 . Doña Juana González de Hernández.
. Doña Juana Pérez: conversación sostenida el 24/08/2006.
. Doña Máxima Valera: conversación sostenida el 17/08/2006.
. Don Ramón Vanezca Valera: conversación sostenida el 12/08/2006.
. Doña Yolanda Álvarez de Sánchez: conversación sostenida el 11/08/2006.
. Galifa Fernández.
. Lic. Ricardo Antonio Sánchez Álvarez. Conversación efectuada el 11/08/2006.
. Teolinda Vanezca López: conversación sostenida el 12/08/2006.

5 comentarios:

  1. Buenas Noches
    Respetable Dr.
    Quisiera que me informase el lugar en Valle de La Pascua, en donde podría adquirir las distintas publicaciones de su autoría. Muchas Gracias.-

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  2. Profesor y estimado Amigo Felipe, no me queda mas que felicitarte y tratar de darte el aliento y apoyo necesario para que no desmayes en tan buena obra que estás haciendo, de esa manera, nuestras raices son regadas para hacer crecer aún mas nuestro gentilicio, nuestros conocimientos, nuestros amor por ese pedazo de llano llamado Valle de la Pascua, que Dios con sus santas manos siga colmandote de sabiduría y entereza, no decaigas en tan buena labor de Cronista.

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  3. Estimado profesor, usted puede imaginarse la emoción q me embargó al leer esta brillante reseña de Guamachal, y esa emoción se volvió nostalgia al remontarme a esos tiempos de mi niñez, adolescencia y parte de mi juventud q viví en ese lar q quiero tanto. Muchos personajes conocidos desfilaron por mi mente, y en especial mi padre don Simón Correa, quien también puso su granito de arena en la formación de Guamachal. Le saludo, le felicito y le agradezco por regalarme e inmortalizar ese pedazo de historia q es parte de mi vida. Un abrazo, profesor Hernández. Atte, Eduardo Correa.

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  4. Profesor, ando en busca de mi línea de ascendencia familiar, he determinado con mi investigación que mis tatarabuelos fueron Máximo Díaz y Rosaura Ledezma, nacidos en Valle de la Pascua. Ellos tuvieron tres hijos, Pascuala Díaz Ledezma,Petra y Miguel, todos nacidos en Valle de la Pascua por los años 1870's.

    Por favor, quisiera seguir ahondando en este asunto, por lo que le solicito su ayuda recomendándome alguna bibliografía y sitios o instituciones para visitar.

    Agradezco sus buenos comentarios

    Muchas gracias

    Bismarck Pérez 0424-201.28.41

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  5. Excelente block, es muy difícil encontrar nuestras raíces históricas. Felicidades por los logros alcanzados en el ámbito profesional y político usted se lo merece ¡suerte!.

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