martes, 16 de agosto de 2011

LA VUELTA DEL CACHO

LA VUELTA DEL CACHO
FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR/Cronista Oficial de Valle de la Pascua
felipehernandez56@yahoo.es
Con el nombre de La Vuelta del Cacho se conoce en la toponimia del municipio Leonardo Infante, una famosa curva localizada geográficamente al Sur de la ciudad de Valle de la Pascua, casi al final de la calle La Vigía, en la parte donde esta se empalma con la carretera nacional que conduce a los caseríos Corozal, Jácome, La Ramonera, Las Rositas, Las Dos Palmas, Corozalito, Apamate, Santa Juana, Carro Viejo, entre otros. La curva tomó el nombre de la Bodega “La Vuelta del Cacho”, que a mediados de los años sesenta del siglo XX estableció en sus inmediaciones, al lado derecho de la carretera, el señor Manuel Toro.
Don Manuel Toro, quien a sus 71 años, habita en la calle La Gallera (calle que conduce a la Urb. El Morichal), como a media cuadra de donde estuvo ubicado el establecimiento comercial, informa que le puso ese nombre, porque “como mi apellido es Toro, considere apropiado que el negocio se llamara La Vuelta del Cacho en alusión a la cornamenta del animal”. Recuerda que la bodega se la compró al señor Ángel España (conocido como el Mucio España), quien la tenía más adelante a la entrada del sector La Luisera, y él la mudó a ese sitio, estableciéndose en una casa que le construyó don Rafael Ochoa. Para ese entonces el sitio era un despoblado, sus clientes eran los transeúntes que desde los caseríos que quedan en la vía se detenían en el lugar a hacer sus compras. La bodega “La Vuelta del Cacho” se mantuvo activa hasta mediados de los años setenta, en el lugar ahora funciona un taller mecánico y al lado queda una gallera.
Ubicada inmediatamente después de pasar la entrada hacia la Urb. El Morichal, en las inmediaciones quedan los sitios de La Carmelina, La Gallera y la Urb. Terrazas de Corozal. Muchos han sido los conductores que han volcado sus vehículos en la citada curva, por no tomar las debidas precauciones al abordarla.

Para los años sesenta, en el sector habitaban apenas cuatro o cinco familias, entre ellas, doña Calixta Jiménez, Hermelinda Hernández y Rosa de Ochoa. Aquello era un campo. Un poco más adelante quedaba la finca Camoruco, que era propiedad de los portugueses Juan Inés y Agustín Sosa.
Como realidad geográfica, la curva de la Vuelta del Cacho forma parte de la toponimia menor de Valle de la Pascua. No era la intención ni pensó don Manuel Toro, que al ponerle tan particular nombre a su negocio, estaba legando a la posteridad un topónimo que se sumaría a la nomenclatura de la ciudad; y él, como autor pasa a la historia como protagonista local de este legado.  
Don Manuel Toro es hoy un habitante más del sector de La Vuelta del Cacho, ahí vive con bonhomía, junto a su esposa, doña Dolores Jiménez de Toro, con la satisfacción de haber criado a sus hijos Ramona, Luis, Alicia y Mariela Toro Jiménez, profesionales útiles y de provecho, para su orgullo. El comercio, así como la cría y preparación de gallos de raza son una pasión que ocupa buena parte de su tiempo. Ir a las galleras a ver las riñas de gallo, es su distracción.  
Sea propicia esta crónica para recordar la maliciosa copla llanera que el escritor Rómulo Gallegos, en 1928 plasmó en su célebre novela Doña Bárbara, dice así:
Del toro la vuelta el cacho, / del caballo la carrera; / de las mujeres bonitas / la cincha y la gurupera.

En Valle de la Pascua, a los quince días del mes de agosto del año 2011.

lunes, 15 de agosto de 2011

CONVERSATORIO EN EL CASERÍO CUMBITO

CONVERSATORIO EN EL CASERÍO CUMBITO

(Una reconstrucción desde la microhistoria de las rutas que siguieron los viajeros que vinieron a los Llanos de Calabozo y del Guárico en los siglos XVIII, XIX y principios del XX).
FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR
Atendiendo a la invitación que nos formulara el cronista de la Ciudad de Maracay, Prof. Oldman Botello, asistimos al Conversatorio que el sábado 18 de septiembre del corriente año, el diligente cronista de Ortiz, Prof. Fernando Rodríguez Mirabal, organizó en el Caserío “Cumbito” de ese municipio, específicamente en la Finca “La Ceiba” de los Hermanos Vilera Díaz. La reunión tuvo como objetivo, reflexionar sobre Los viajeros y las rutas y caminos que comunicaban con Calabozo y otras partes de los Llanos del Guárico desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XX.
A la cita acudimos, los historiadores e investigadores Adolfo Rodríguez, Oldman Botello, Edgardo Malaspina, Jeroh Juan Montilla, Eduardo López Sandoval, Rubén Páez, José Obswaldo Pérez, Felipe Hernández, y el cronista anfitrión, don Fernando Rodríguez.
Como escenario un bien plantado caney sabanero que en una loma, junto a la casa, el paradero y los corrales del hato “La Ceiba”, en una cálida mañana de mediados de septiembre que pronosticaba lluvia, y con la brisa cargada con los aires del tiempo, que desde la Mesa de Paya peinaba el monte en su discurrir hacia las Galeras imponentes de Guarumen, al Norte. Ambiente que hablaba de las tantas rutas, del caño Antón Pérez y del hato “El Caimán” o La Guadalupe ¡donde nació el Llanero!, lugar por donde pasó el Barón de Humboldt, Simón Bolívar y Friedrich Gestäcker.
Iniciamos la jornada reconstructiva que nos convocaba.
A sabiendas que la microhistoria es muy útil para la reflexión metodológica, porque desde el estudio concreto de los sucesos individuales y su relación con el contexto, permite entender la verdadera dimensión del desarrollo de los acontecimientos históricos en su conjunto; nos marcó el rumbo para generar el intercambio de ideas sobre las rutas, los caminos, el paisaje, la fauna, las impresiones, referencias y sitios que en distintas épocas y meses transitaron religiosos, naturalistas, geólogos, espeleólogos, fisiólogos, médicos. Viajeros todos, que dejaron a la posteridad su particular visión de las bellezas, los rigores y vicisitudes que les tocó vivir en su paso peregrino por estas inmensidades.
En ese sentido, se habló del obispo Mariano Martí en Ortiz, cuando llegó a ese pueblo el 5 de mayo de 1780, después de pasar por Paya y Parapara.
Del sabio, naturalista y viajero alemán, Alejandro de Humboldt, y su universal obra Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente. Del paisaje del llano y los llaneros que vio en la ruta de Villa de Cura a Calabozo en viaje hacia San Fernando de Apure, por el mes de marzo del año 1800. Y la admiración que le causaron los experimentos de física que realizaba en Calabozo don Carlos del Pozo.
La presencia del Libertador Simón Bolívar en el hato El Caimán en 1818, donde probablemente pernoctó algunas veces y otras estuvo de paso.
Las experiencias que narra en su obra: Escenas Rústicas en Suramérica o la vida en los Llanos de Venezuela, don Ramón Páez Ricaurte, de paso hacia el hato San Pablo Paeño, en diciembre de 1846: “…era la Mesa de Paya,… después de… errar sin brújula… una inmensa extensión de sabanas bajas… el más bello panorama que hubiera contemplado en mi vida…”
El camino recorrido por el maracayero Francisco Michelena y Rojas, en 1857, en su viaje de exploración de los ríos Amazonas y el Alto Orinoco. Sus precisiones sobre los pueblos de Parapara, Ortiz, La Horca, Tiznados, y los sitios de Morrocoyes, San Pablo y Morichal. “Desde la Mesa de Paya fue que empecé a gozar más de los llanos de Calabozo… con morichales en todas direcciones y lagunas cubiertas de aves de todas clases”.
El itinerario desde San Sebastián de los Reyes a Calabozo por Mesa de Paya en 1873, expuesto en los Apuntes Estadísticos del Estado Guárico: Ortiz, Veladero, Palacio, Mesa de Paya, Caimán, Caño Corozal, Mapurite, quebrada La Laja, Morichal, Calabozo. El viaje a Calabozo, del fisiólogo alemán Carlos Sachs, en el año 1876, cuando fue enviado a Venezuela por la Real Academia de Ciencias de ese país, a realizar investigaciones científicas e investigar el “Gymnotus” o pez temblador.
La expedición médico científica con fines sanitarios y de recolección de datos inherentes a la flora y la fauna del Guárico, del Dr. Juan Iturbe, en abril de 1927, conocida como la Misión Iturbe. Viaje en que le acompañó el médico personal de Juan Vicente Gómez, Francisco “Pepe” Izquierdo, el botánico Henri Pittier y el médico vallepascuense Miguel Lorenzo Ron Pedrique. “Muy avanzado el mediodía abandonamos a Ortiz para de allí a poco, en “Los Dos Caminos”, equivocar el nuestro, tomando por la abandonada vía que conduce a Calabozo, vía del Rastro y perdiendo las ventajas de la magnifica carretera de los Llanos,…”. La descripción de los pueblos y sitios de Ortiz, Veladero, Dos Caminos, Morrocoyes, Matapalo, Platanito, El Caimán, La Yegüera, Mapurite, Las Lajas, El Rastro y Calabozo.
Las carreteras y obras del Gomecismo, las llamadas imaginarias. Entre las que se cuenta, la que va desde Villa de Cura, El Rastro y Calabozo en 1913.
Hipótesis bien fundamentadas, como la formulada por el Dr. Eduardo López Sandoval, sobre ¿Dónde nació el Llanero como etnia? y sus lógicos razonamientos sobre el Hato El Caimán o La Guadalupe.
¡Como han cambiado las rutas y los caminos! El paisaje que obnubiló a los viajeros, su historia: sitios viejos que dejaron de ser, y de los que aún son. La historia de los caminos: Un trabajo que está por hacerse a decir del Dr. Adolfo Rodríguez. La necesidad de ir a los sitios que vieron y describieron estos viajeros, para entender sus pareceres. Los lugares y sitios que ya no existen pero que dejaron huella. Por ejemplo, ¿Dónde quedaba el sitio llamado La Horca? Es un lugar que hay que desentrañar para reconstruir su devenir.
Un Conversatorio con muchas interrogantes, datos del pasado que aparentemente pueden parecer intrascendentes, pero que han dejado huella en nuestro devenir, nuevos aprendizajes, lugares y sitios que expresan los desarrollos histórico-sociales de cada momento. Una realidad profunda de la historia del Guárico, que nos habla de lo importante que es la microhistoria y de lo mucho que falta por hacer.

En Valle de la Pascua, a los veintiún días del mes de septiembre de 2010.

lunes, 8 de agosto de 2011

INAUGURADA LA GALERÍA BICENTENARIA EN LA ALCALDÍA DEL MUNICIPIO LEONARDO INFANTE

INAUGURADA LA GALERÍA BICENTENARIA EN LA ALCALDÍA DEL MUNICIPIO LEONARDO INFANTE


FELIPE HERNÁNDEZ G.
Cronista Municipal

En el marco del Año Bicentenario de la Independencia de Venezuela y motivado a que el pasado 5 de Julio se conmemoraron 200 años de la Firma del Acta de la Independencia de nuestro país, el 3 de agosto de 2011, el ciudadano alcalde del Municipio Leonardo Infante del estado Guárico, José Rafael Ortega, inauguró a la entrada de la Alcaldía del Municipio, en la calle Guasco c/c Retumbo de la ciudad de Valle de la Pascua, la Galería Bicentenaria. Para ello se dispuso la pared derecha del edificio, donde se develaron dos litografías con las imágenes del Libertador Simón Bolívar y del epónimo del municipio, coronel Leonardo Infante Álvarez, respectivamente. En la parte superior de las imágenes una placa rectangular, donde se lee: José Rafael Ortega, en el marco del Bicentenario de nuestra Independencia. En la parte inferior una placa cuadrada donde en grandes letras cursivas se lee: 200 Bicentenario. A ambos lados del espacio que ocupan las cuatro placas, en los pilares de la construcción, cuidadosamente se adosaron dos banderas nacionales que le dan vistosidad y elegancia a la pequeña galería.
Siendo la 1:30 PM se inicio la ceremonia inaugural. El acto estuvo presidido por el alcalde José Rafael Ortega, acompañado del alcalde del municipio Piar del estado Monagas, Miguel Ramón Fuentes Gil, invitado especial, por ser la ciudad de Aragua de Maturín la cuna del héroe Leonardo Infante. A la ceremonia asistieron el personal de la Alcaldía y del Concejo Municipal Infantino, así como los invitados convocados para la ocasión.
Constituye la Galería Bicentenaria 200, un espacio que embellece la sede del ejecutivo local, que puede ser admirada por los habitantes de Valle de la Pascua que transitan por el lugar, ubicado a una cuadra, al Este de la Plaza Bolívar, en la llamada Esquina de Barandas.
           
En la ciudad de Valle de la Pascua, a los cuatro días del mes de agosto del año 2011.

Galería 200 Bicentenaria

CRÓNICA DEL PRIMER CHOQUE EN CARACAS. ¡UNA JOYA!


jueves, 4 de agosto de 2011

APORTES SOBRE LA POESÍA Y LA COPLA

APORTES SOBRE LA POESÍA Y LA COPLA
(La poética del vallepascuense Miguel González Contreras)

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR / Cronista Oficial de Valle de La Pascua
Fuente: Llanero Digital (2 de mayo 2011)

La poesía es un texto escrito en una forma particular donde las oraciones se dividen en varios renglones llamados versos. El poeta guariqueño Alberto Hernández (2008), en sus reflexiones dice que “Un poeta es pura eternidad. Nada vale más que su silencio, que su sombra hecha fantasma, derrotada por la luz reciente del día… La poética viene a ser su reafirmación”. Con esa premisa como referencia, en su “poética”, es decir, en sus poemas, algunos autores han puesto en claro su visión sobre la poesía, o al menos ha hecho aportes referenciales generales sobre el tema. Algunas definiciones dadas por poetas, son las siguientes:
Para el poeta Nicanor Parra, “Poesía es todo lo que se mueve. El resto es prosa”; y para Martín Heidegger, “La poesía es la fundación del ser por la palabra. Poéticamente hace el hombre su habitación en la tierra”. Según el poeta André Bretón: “La poesía es una pipa”. Las volutas de humo que envuelven el ambiente son misterios que encienden la creatividad. El escritor cubano, Alejandro Carpentier en su novela cumbre, Los pasos perdidos, apunta:
"Llego a preguntarme a veces si las formas superiores de la emoción estética no consistirán, simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado. Un día, los hombres descubrirán un alfabeto en los ojos de las calcedonias, en los pardos terciopelos de la falena, y entonces se sabrá con asombro que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema”.

             Son diversas las ideas y variadas las posibles  respuestas a la pregunta ¿Qué es poesía? De ahí, que Friedrich Hölderlin, es sólo un fragmento... escribiera:

“Nos corresponde a nosotros, poetas, estar en pie ante las tormentas de Dios. Con la cabeza desnuda, para apresar con nuestras propias manos el rayo de luz del Padre, a él mismo y hacer llegar al pueblo envuelto en cantos el don celeste”.

Don Miguel Ramón Utrera, ilustre poeta orgullo de San Sebastián de los Reyes, legó a la posteridad el poema titulado: La sombra temeraria, que dice:

Esta sombra nos sigue, de puntillas;
se oculta en todas nuestras horas claras;
y así mismo se infiltra en nuestras voces
con leves ademanes de fantasmas.
La entrevemos, siguiendo nuestros pasos,
y trepando por todas las palabras;
inasible, fugaz, sin rumbo fijo,
pero presente siempre y siempre extraña.
Guardemos ya nuestras mejores voces.
Deshilando las hebras de este sueño,
esperemos la luz de la mañana.
Cuando el día retorne con sus sones,
en el diálogo puro –lumbre y sueño-
se rasgará la sombra temeraria.

Es la sombra del poeta, la poesía que lo hace inmortal, es la eternidad de quien rasga “las hebras de este sueño” a través de méritos de negación y humildad, porque más allá de cada impostura está la fuerza del silencio, que es la lejanía de la vida del mundanal ruido para abstraerse en la creación poética. He allí la muerte, la sombra que regresa.
El poeta chileno, Vicente Huidobro, ante esta disyuntiva dejó su aporte escrito, expuesto en el poema titulado: Arte Poética, donde expresa:
Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea
y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
más no por eso tenemos fuerza;
el vigor verdadero
reside en la cabeza.
¡Por qué cantáis la rosa, oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema;
 sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el Sol.
El poeta es un pequeño Dios.

Asimismo, el poeta Jorge Torres, en un poema titulado La Poesía manifiesta, que:
Si digo:
La poesía es una torre de babel,
me acusarán de poco original.
Si digo:
La poesía es la ordenación del caos en la palabra,
me acusarán de cursi.
Si digo:
La poesía es una casa de putas y los poetas sus campanilleros,
me acusarán de obsceno y procaz.
Por eso cierro el pico.
So pena, me acusen de complicidad.
Más sin embargo, el español Gustavo Adolfo Bécquer, como fiel representante del movimiento Romántico del siglo XIX, se formula la pregunta sobre ¿Que es poesía? y al responderse dice:
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul:
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
Las formas poéticas de la poesía, son: los sonetos, los romances y las coplas. La Copla  es una expresión poética muy usada en el llano venezolano, la cual se originó en España, a través de la cual se plasman en sus versos, costumbres, prácticas y sentires populares.  Así mismo su uso está muy difundido en otros países de América latina. Sobre la copla escribió el poeta español Manuel Machado, lo siguiente:
Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.
Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.
Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.

Como se puede apreciar, el lenguaje de las coplas es coloquial y directo, aunque se recurre a menudo al doble sentido para conseguir efectos cómicos, lascivos o reflexivos.
El llanero es por excelencia un coplero nato; por lo cual es infinita la producción de este género en nuestro medio. En consonancia con lo dicho, tómense como ejemplos, dos poemas del educador y poeta vallepascuense, Miguel González Contreras, recogidos en su poemario Casimba, el primero titulado El Camino de la Copla, dice así:

La copla no es solo llano,
desciende de las montañas,
es de toda Venezuela
y el mar que su costa baña,
es entusiasmo llanero
al realizar una hazaña,
frío andino de las cumbres
medanales de la playa,
la copla es el Orinoco
y el indio con su atarraya.
La copla es Andrés Eloy
hablando a Venancio Laya,
Ernesto Luis y su verso
que dulce sabor entraña,
el canto de Figueredo,
Loyola que no se calla,
la mina de Barlovento,
el negro y su faramalla
y el cadencioso tambor
que por San Juan no desmaya.
La copla vaga en el cuatro,
entre sus cuerdas se halla,
en el arpa es un poema
y en las maracas estalla,
romance del cantador
con la emoción de la caña,
la muchacha buenamoza
de la mirada que engaña
escobillando un joropo
de Goajira a Punta Playa.

En la Elegía a Rafael Vidal, escrita aquí en Tucupido, el 7 de julio de 1965, dice:

Hoy murió Rafael Vidal,
Tucupido está silencia.
Tañen las cuerdas del arpa
las miles manos del pueblo,
arrancando notas tristes,
arpegios de llanto eterno,
porque se fue la alegría
por los caminos del cielo.
Hoy murió Rafael Vidal,
la brisa lo anda diciendo.
El arpa colgada… muda,
su canto en el firmamento.
No habrá bailecito de arpa
donde no venga el recuerdo,
de Tamanaco al Unare
hay un profundo lamento.
Hoy murió Rafael Vidal,
lo llevan al cementerio.
No quiero decirle adiós,
pues si no vive, no ha muerto.
Oigo su arpa vibrar,
oigo su voz en el viento,
los hombres como él no mueren,
los llevamos en el pecho.

En la ciudad de Valle de la Pascua, 29 de abril del año 2011.

MERECIDO RECONOCIMIENTO AL SECRETARIO DE LA CAMARA DEL CONCEJO MUNICIPAL DE INFANTE

MERECIDO RECONOCIMIENTO AL SECRETARIO DE LA CAMARA DEL CONCEJO MUNICIPAL DE INFANTE

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR/Cronista de Valle de la Pascua

En ocasión de conmemorarse el Día de la Bandera, el día miércoles 3 de agosto de 2011, en la Sesión Solemne realizada en la Plaza Bolívar de Valle de la Pascua, el alcalde del municipio Leonardo Infante, José Rafael Ortega, hizo reconocimientos a un grupo de servidores públicos, civiles y militares, que prestan servicios en distintas instancias del municipio y del estado Guárico. Entre ellos, le fue impuesto el Botón de la Ciudad, al secretario de la Ilustre Concejo Municipal de Infante, ciudadano JUAN DE JESÚS PÁRRAGA MARTÍNEZ. Merecido reconocimiento a tan ilustre y eficiente funcionario público, que con mística y voluntad de servicio, aunado a sus importantes conocimientos académicos, le imprimen dinamismo eficiencia y eficacia a las ejecutorias propias del cargo que desempeña, en aras del bienestar y del bien común que es el norte de esta Institución Municipal.

Valle de la Pascua, 4 de agosto de 2011.

LA CALLE 21 DE ENERO DE VALLE DE LA PASCUA. SU HISTORIA

LA CALLE 21 DE ENERO DE VALLE DE LA PASCUA. SU HISTORIA

(Llamada en distintos tiempos: Calle Chispero / El Lumbrero / El Diablo).

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR/Cronista de Valle de la Pascua

Las calles también llamadas rúas, son espacios urbanos lineales que permiten la circulación de personas y vehículos, y dan acceso a las viviendas, edificios, instituciones, comercios y solares que se encuentran a ambos lados. El espacio de la calle es de longitud indefinida, sólo interrumpida por el cruce con otras calles o, en casos singulares, por el final de la calle, en una plaza, en un parque urbano, en otra calle, o por el final de la ciudad en el límite con el campo.
En el caso de la calle 21 de Enero de Valle de la Pascua, como espacio para el desplazamiento vehicular y peatonal, comienza al Sur-Este de la ciudad, frente de la cerca perimetral del Liceo “José Gil Fortoul” en la avenida Libertador y desde ahí se extiende hasta la calle Los Cardones o calle El Mercado al Sur-Oeste, donde finaliza, frente a la vivienda del conocido músico vallepascuense Ramón Loreto. Son ocho cuadras llaneras de longitud irregular, expresión del crecimiento demográfico espontáneo y con escasa planificación de la ciudad, producto del contingente de población de migración rural-urbana que se inició en nuestro país a partir de la segunda década del siglo XX y se acentuó después de 1936 hasta la actualidad. Al inicio de su recorrido, bordea la pared Norte de la Escuela Básica “Carlos José Bello”, siendo atravesada desde la avenida Libertador Este, donde nace, por la calles Deleite, Camaleones, Retumbo, Atarraya, La Vigía, Buenos Aires y La Aurora, hasta llegar a calle Los Cardones, donde finaliza.

Hipotéticamente se infiere, que su gestación como calle debió comenzar a partir del año 1938 y subsiguientes, cuando en las inmediaciones se inició la construcción de la sede del Grupo Escolar “Carlos J. Bello”. Razón que explica porque hasta el año 1959 aproximadamente, la calle 21 de Enero era llamada calle Chispero, en alusión a las chispas de fuego de soldadura que se desprendían al soldar los tubos y cabillas de hierro utilizadas para armar la estructura del edificio, al momento de realizar los herreros su trabajo. Un espectáculo novedoso e inusual para una población fundamentalmente de origen campesino que transitaba o ya estaba establecida en el sector, acostumbrada a vivir en viviendas de bahareque, cuyas bases eran de madera, razón por la cual, seguramente muchos de ellos desconocían el uso del hierro como material de construcción. Además de calle El Chispero, informalmente los vecinos también le llamaban calle El Lumbrero.

No hay ninguna duda que inicialmente la calle se llamó el Chispero, puesto que en los permisos de construcción que para la época otorgaba el MSAS, así aparece registrada en documentos consultados. A modo de ejemplo, en diciembre de 1957, ese organismo le otorgó un permiso al señor José Antonio Gómez, para que construyera una casa en la citada calle, entre Sur 2 (calle Deleite) y Sur 3 (calle Camaleones), el mismo dice así: 

MINISTERIO DE SANIDAD Y ASISTENCIA SOCIAL
DIVISIÓN DE INGENIERÍA SANITARIA
SERVICIO DE INGENIERÍA SANITARIA DE VALLE DE LA PASCUA.-

PERMISO SANITARIO PARA: CONSTRUCCIÓN.270.
Propietario: JOSÉ A. GÓMEZ. Su dirección: CAMPO CARITO SECO. Dirección de la obra: CALLE CHISPERO Nº s/n. Ingeniero: PRÓSPERO GÓMEZ (Maestro de Obras).
Valle de la Pascua, 28 de diciembre de 1957.
VºBº
Dr. Manuel Montañez.-
Médico Jefe de la Unidad Sanitaria.           José A. Coronil (Inspector).

La confirmación que la calle Chispero pasó a llamarse después de 1958, calle 21 de Enero, se aprecia en el Contrato que el señor José A. Gómez posteriormente suscribió con el Instituto Nacional de Obras Sanitarias –INOS- en el año 1961, donde se lee:
Contrato Nº 560.-
Cuenta Nº 1777-N.
            Yo, José Antonio Gómez, mayor de edad, venezolano y de este domicilio, por medio del presente documento, declaro: Que debo y pagaré al Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS), Instituto Autónomo creado por Decreto Ejecutivo Nº 71, de 15 de abril de 1943, la cantidad de CIENTO OCHENTA Y CINCO bolívares, por valor de la instalación del servicio del Acueducto Local, que comprende: Desde la toma en la red de distribución al contador de agua, ejecutadas en una casa de mi propiedad, ubicada en la calle 21 de Enero, salida al Socorro a media cuadra del Grupo Nuevo, y distinguida con el número de esta población…
            Se hacen dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto en Valle de la Pascua, a los doce días del mes de Junio de mil novecientos sesenta y uno.
Aprobado

          Pedro Méndez                                             José Antonio Gómez

            Como se puede ver, el permiso que en 1957 otorgó el MSAS para construir  la vivienda, ubica el solar en la calle Chispero, y el contrato que en 1961 suscribe el propietario con el INOS para la aducción de agua, la ubica en la calle  21 de Enero. La referida vivienda construida por José Antonio Gómez, en la actualidad es propiedad del señor Aarón Seijas González y en ella habita la profesora Haydee Seijas de Ledezma. 

Un dato expuesto en el documento, digno de señalarse, es el siguiente: la vivienda está “ubicada en la calle 21 de Enero, salida al Socorro a media cuadra del Grupo Nuevo”, de lo cual puede inferirse que ese era el límite Sur de la ciudad, es decir, que para la fecha, hasta ahí llegaba la ciudad. y, el Grupo Nuevo a que hace mención, es la Escuela “Carlos José Bello”. 

El nombre de calle 21 de Enero se lo asignó oficialmente el Concejo Municipal del Distrito Infante después del 23 de Enero de 1958, cuando cayó la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. Con este nombre se reivindica a la huelga general que convocó la Junta Patriótica contra la dictadura, para exigir el retorno a la democracia, la cual comenzó con la huelga de la prensa, la cual pasó luego a ser una huelga general, desde el 21 de enero de 1958. Al respecto, la investigadora María Bravo (2000), expone: 

Todos exigían un retorno a la democracia; comenzó una huelga de prensa y después una huelga general desde el 21 de enero de 1958, convocada por la Junta Patriótica (AD, COPEI, PCV, URD). Los jefes militares se reunieron en la Academia Militar para analizar la situación y concluyeron que era necesario formar una Junta Militar de Gobierno que pidiera la renuncia a Pérez Jiménez; así, el 23 de Enero de 1958, claudicó el dictador y salió al exterior como presidente depuesto En su reemplazo fue constituida una Junta de Gobierno encabezada por el contralmirante Wolfang Larrazábal e integrada por militares que poco después, ante la protesta del pueblo, fue cambiada por civiles.

En el devenir de la calle 21 de Enero se pueden distinguir desde su gestación, dos momentos:
1.- El establecimiento poblacional en el sector se inició a finales de los años 30 y principio de los 40, por la parte Este, y así se mantuvo hasta finales de los años cincuenta. Esa primera parte corresponde a la llamada calle Chispero, que se extendía desde la actual cerca perimetral del Liceo José Gil Fortoul hasta la calle La Vigía aproximadamente.
2.- La calle El Diablo, comprende el sector que se inicia desde la calle La Vigía (El Caño de La Vigía) o el sector La Mariposa como se le llamaba en aquel entonces, hacia el Oeste hasta la calle Los Cardones, el asentamiento poblacional en firme del sector, se inició aproximadamente a mediados de los años cincuenta, ocupando los terrenos donde el señor Manuel Antonio Montenegro tuvo unos potreros. Desde finales del siglo XIX, en dichos potreros se empotreraban los burros que se utilizaban para conformar los arreos donde se transportaba queso y otros productos desde Valle de la Pascua y otros pueblos y caseríos vecinos hasta Villa de Cura, de donde regresaban después de jornadas de ida y vuelta que duraban hasta quince días, cargados de víveres y otras mercancías con que se surtían las bodegas y otros pequeños expendios comerciales de la localidad. 

El sector de la futura calle 21 de Enero que se prolongó desde la calle La Vigía hacia el Oeste, se le comenzó a llamar calle El Diablo desde el principio, por los permanentes conflictos, peleas callejeras y riñas que se presentaban entre los vecinos. Doña Dora Hernández, vecina del sector, de 80 años de edad, dice que se llamaba calle El Diablo, porque “…peleaban mucho y no había paz en esa calle… era muy “respetada” por lo peligrosa… entre los más conflictivos estaban los Plazola, los Campos y una señora de nombre Estéfana Herrera…”. En el sector se establecieron expendios de bebidas alcohólicas (bares) que contribuyeron a acrecentar la fama de zona conflictiva de la citada calle. En el recuerdo de sus habitantes pervive el nombre del Bar San Antonio que fue de Antonio Díaz (calle 21 de Enero c/c La Vigía), el Bar de La Gorda (calle 21 de Enero c/c Buenos Aires) el cual existió hasta el año 2000 aproximadamente y el Bar La Juventud de Luis Abreu, (calle 21 de Enero c/c Atarraya) que todavía existe. Al frente de este bar, por más de treinta años, el Sr. Elio Velásquez mantuvo mayor de víveres, licores y compra de queso llanero. Estos dos últimos establecimientos comerciales, le dieron el nombre a la esquina, la cual, hasta la actualidad es llamada indistintamente, esquina de Elio Velásquez o esquina de La Juventud.

A mediados de los años cuarenta entre las calles Buenos Aires y Aurora mantuvo una bodega el señor Gaspar Zerpa. 

Economía y Sociedad: En la calle 21 de Enero viven ciudadanos de clase media, entre quienes se cuentan, trabajadores del campo y la ciudad, amas de casa, obreros, trabajadores independientes (albañiles, herreros y carpinteros), profesionales, especialmente maestros, secretarias y empleados que laboran algunas instituciones públicas y comercios de Valle de la Pascua. 

Para el año 2011, algunos de los comercios establecidos en la calle 21 de Enero, son los siguientes:
- Entre Av. Libertador y calle Deleite: Asociación Cooperativa “Sazón y Sabor”, Venta de Repuestos (hasta finales de los años 90 en el local estuvo ubicada la Librería “La Popular”, propiedad de doña Rosa Rodríguez de Carrasquel); Panadería La Lusitana (antigua Panadería La Orquídea).
- Entre las calles Deleite y Camaleones: Taller “The Tiger”; Gestoría “Gestomar” de Zoila Marina Seijas de Lasaballet, Centro de Comunicaciones C y M. Com; e Inversiones “Dadecar”.
- Entre las calles Camaleones y Retumbo: Tapicería David, y Venta de Pacas (Bermuda y Sorgo).
- Entre las calles Retumbo y Atarraya: No hay establecimientos comerciales.
- Entre las calles Atarraya y La Vigía: Bar La Juventud de Luis Abreu, Expendio de Bebidas (Antiguo local del Mayor de Elio Velásquez), Agencia de Lotería, Venta de Queso, Taller de Reparación de Motos de Julio Montenegro.
- Entre las calles La Vigía y Buenos Aires: Bodega Brisas del Sur de Regino Hernández, Farmacia Betania, Bar San Antonio I de Raquel Díaz, Taller de Tornería y Soldadura “Tornotren”, y la Bodega de Pedro Escobar (Ucho Escobar).
- Entre las calles Buenos Aires y La Aurora: Carpintería “Magallanes”, Venta de aceites y lubricantes.
- Entre las calles La Aurora y Los Cardones: Recarga de Baterías, y un autolavado de automóviles.

Entre las calles Buenos Aires y Aurora, está el local de la iglesia evangélica “Ríos de Agua Viva”.
Las primeras familias que se establecieron en la calle El Diablo, provenían de los caseríos La Unión, La Dormida, Los Algodones, Las Dos Palmas, la Ceiba, Las Rositas, Corozalito, La Hogaza, El Caribe, Jácome, La Ramonera, Roncador, entre otros.
Algunos apellidos de familias emblemáticas de la calle 21 de Enero, son: Carrasquel Rodríguez, Albert Álvarez, Padilla Perdomo, Seijas González, Lasaballet Seijas, Bastardo Suárez, Ramírez, Higuera Hernández, García, Ledezma, Díaz, Figueroa Rengifo, Hernández, Pérez Sánchez, González Pérez, Montenegro, Escobar Álvarez,  Requena Ledezma, Osorio, Álvarez Álvarez, Arias, Rojas, Magallanes, entre otras.  
Es la calle 21 de Enero, una expresión de la modernidad, donde, según el urbanista Gustavo Giovannoni, las calles que en otros tiempos se usaban casi exclusivamente para delimitar el espacio construido y dar acceso a los edificios, se han convertido, en la ciudad moderna, en contenedores de la circulación de vehículos y personas, porque «...las calles son los verdaderos órganos del movimiento de las ciudades».
REFERENCIAS

- BRAVO, María y otros. (2000): Vías hacia la Modernización 1935-1958. Caracas: Fundación Polar-El Nacional. Fascículo 21. pp. 241-249.
- MSAS. División de Ingeniería Sanitaria. 1957. Valle de la Pascua.
- INOS. 1961. Valle de la Pascua.

TESTIMONIOS

- Aarón Seijas González. (Propietario de una vivienda en la calle  21 de Enero).
- Doña Dora Hernández. (Habitante del Sector).
- José Rafael Rojas. Habitante del Sector y funcionario del Concejo Municipal de Infante (VLP).
- Liseth Mary Hernández Castillo. Estudiante del Liceo “José Gil Fortoul”, pasante en el Concejo Municipal de Infante. (VLP).
- Marisol González Arzola. Vivió hasta la década de los 80 en la esquina de la calle 21 de Enero c/c La Vigía.

            En la ciudad de Valle de la Pascua, a los dos días del mes de agosto del año 2011.