martes, 5 de junio de 2012

VALLE DE LA PASCUA: FECHAS Y SUCESOS HISTÓRICOS (1726-1901) (RELACIÓN APROXIMADA)


Felipe Hernández G.
felipehernandez56@yahoo.es
            - El 21 de julio de 1726, el capitán Francisco Carlos de Herrera, dueño del hato Santa Juana de la Cruz, autorizó a Joseph Zamora y a su cuñado Gabriel Sánchez Sajonero para que poblaran la aguada del Valle de la Pascua. Lugar donde nacería la futura ciudad de Valle de la Pascua.
            - El 10 de marzo de 1783, el obispo Mariano Martí, procedente de Santa María de Ipire, Chaguaramal (Zaraza) y Tucupido, llegó al sitio de Valle de la Pascua, hospedándose en la casa del canario Juan González Padrón, en cuya vivienda había un oratorio bajo la advocación de Nuestra Señora de la Luz, ligar donde ofreció una misa, confirmó a más de quinientos niños, hizo casamientos, y consideró la necesidad de desmembrar al sitio del curato de Chaguaramas y crear el nuevo curato de Nuestra Señora de la Candelaria del Valle de la Pascua.
            - El 10 de febrero de 1785, se hizo efectiva la creación eclesiástica del curato de Nuestra Señora de la Candelaria del Valle de la Pascua. Siendo designado como primer párroco el presbítero Domingo Lander.
            - El año 1785, llegó a Valle de la Pascua el presbítero Francisco Roque Díaz, (segundo párroco), quien realizó el primer censo de la comarca y sus alrededores, construyó la primera iglesia, un hospicio y otras obras pías; además trazó las calles, delineó y asignó los solares y vigiló la construcción de las viviendas, a modo de darle una verdadera fisonomía urbana al poblado.
            - En 1795, el presbítero Francisco Roque Díaz fundó la Cofradía del Santísimo de Valle de la Pascua, veneración que se mantuvo vigente hasta el año 1900 aproximadamente. En su preservación tuvieron gran influencia los padres Isidro Bello y Juan Santiago Guasco, quienes ejercieron como párrocos de Valle de la Pascua entre los años1850 y 1886.
            - A instancias del obispo Mariano Martí, en 1790, Juan González Padrón donó trescientas varas de tierra para la construcción de la iglesia y setenta y ocho solares para los vecinos que quisieran avecindarse en el sitio.
            - Durante la Independencia, el 25 de mayo de 1814 se dio la Batalla de Valle de la Pascua, gesta donde las fuerzas patriotas comandadas por el general Manuel Carlos Piar vencieron a las tropas realistas de los comandantes realistas, Bartolomé Martínez y Juan José Rondón.
            - El año 1814, llegó a Valle de la Pascua el Dr. Miguel Peña, quien milagrosamente logró escapar de la matanza dispuesta por José Tomás Boves después de la capitulación de Valencia.
            - En 1814, la pequeña ciudad de Valle de la Pascua sufrió las consecuencias de un terremoto, que destruyó la casi totalidad del poblado.   
            - El año 1816, el pueblo de Valle de la Pascua fue quemado hasta sus cimientos, y sus habitantes debieron huir a los montes vecinos y a otras poblaciones. No fue sino hasta el año 1822 cuando sus moradores comenzaron a retornar y a reconstruir el villorrio.
            - El 24 de junio de 1831, se llevó a cabo en Valle de la Pascua la célebre entrevista entre los generales José Antonio Páez y José Tadeo Monagas, a los fines de pacificar el oriente ante las pretensiones de Monagas de restablecer la Gran Colombia y formar con las provincias orientales un estado federal independiente.
            - Hasta el año 1848, Valle de la Pascua perteneció a los Llanos de la Provincia de Caracas. La creación con el nombre de provincia de Guárico data del 11 de febrero de 1848 por resolución del Congreso Nacional, con los cantones Calabozo, Chaguaramas, Orituco y Ortiz. El pueblo de Valle de la Pascua quedó adscrito al cantón de Chaguaramas.
            - El 24 de enero de 1862, en plena Guerra Federal, siendo presidente el general José Antonio Páez, un significativo número de vallepascuenses se pronunció a favor de su gobierno, el acto de apoyo se realizó en la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria de Valle de la Pascua, y quienes firman el manifiesto exponían que “suscriben el manifiesto en la Iglesia Parroquial con el objeto de hacer protestación de la fe política que profesan y han profesado siempre”.
            - El año 1875, es creado el departamento Bravo con Valle de la Pascua como capital, integrado además por las parroquias de Espino y Altagracia de Iguana. Ese año se crea el Concejo Municipal, siendo su primer presidente, el señor Ignacio Hernández.
            - El año 1901, se crea el distrito Infante, con Valle de la Pascua como capital y los municipios Chaguaramas e Iguana.   

Crónicas de mi tierra… LA AVENIDA RÓMULO GALLEGOS Y LA URBANIZACIÓN CRISTO REY DE VALLE DE LA PASCUA


 FELIPE HERNÁNDEZ G.
felipehernandez56@yahoo.es
            En el marco de la realización de II Feria de la Candelaria, fueron inauguradas la avenida Rómulo Gallegos y la urbanización Cristo Rey de Valle de la Pascua, los actos de inauguración se realizaron el 31 de enero de 1970, presididos por el presidente de la República, Dr. Rafael Caldera Rodríguez.
A la inauguración asistió el presidente, acompañado del gobernador del estado Guárico, Dr. José Ignacio González Aragort, el presidente del Concejo Municipal del Distrito Infante, Sr. Manuel Oropeza Fraile, los concejales del partido Social Cristiano Copei, profesor Miguel Vilera del Corral y Abelardo Álvarez, el presidente de la II Feria de la Candelaria, Dr. José Antonio Ron Troconis y las reinas, Dra. Marisol Alayón Camero, Perla Rodríguez Méndez y Josefina López.
            La agenda que cumplió el Presidente de la República, Dr. Rafael Caldera, en su visita a Valle de la Pascua, está reseñada en el acta Nº 5 del Libro de Actas del Archivo del Concejo Municipal del Municipio Leonardo Infante, correspondiente a ese año, en ella se expone:
Sesión Ordinaria del Concejo Municipal del Distrito Infante del Estado Guárico, Valle de la Pascua, veintiuno de enero de mil novecientos setenta, fueron convocados por el presidente Manuel Oropeza Fraile, los concejales: Dr. Carlos E. Clavo, Rafael López, Eduviges Loreto, Abelardo Álvarez, Prof. Miguel Vilera del Corral, Prof. José Gregorio González, Godofredo Castro Oropeza (Síndico), para la reunión ordinaria a celebrarse a las 7:00 pm, previa verificación del quórum reglamentario por la secretaría, fue declarada abierta la sesión… el Presidente de la Cámara dice: “Tenemos en el salón al Prof. José López Itriago, quien tiene que informar algo a la Cámara”.
__ El Prof. López Itriago hace uso de la palabra y dice: “Llegó una comisión a la ciudad con motivo de la venida del Presidente de la República a ésta,… asistí a una reunión por una invitación en representación del Concejo Municipal, entre los asistentes a esta reunión se encontraban, el gobernador del Estado, militares y representación de la directiva de la II Feria de la Candelaria. El presidente de la República llegará al aeropuerto, el día 31 a las 9:20 am, recorrerá la Av. Táchira y llegará a la Urbanización “Cristo Rey” y pasará luego a la Plaza Bolívar, ambas obras serán inauguradas (la avenida y la urbanización), finalmente llegará al Concejo Municipal a las 11:15 am; y a las puertas del mismo estará la Banda del Ejército y una comisión de concejales previamente designada en la Cámara, quienes bajarán a recibir al Presidente y lo llevarán al sitio señalado en el salón de sesiones; el orden del día se le dará lectura por Secretaría, están señalados 20 minutos de permanencia en el Concejo Municipal… seguidamente hará uso de la palabra el Dr. Caldera, durante los 20 minutos señalados para su intervención.__ …el próximo viernes vendrá el Director de Protocolo para organizar conjuntamente con el Concejo Municipal”.
            Los actos realizados en el Concejo Municipal están recogidos en el acta Nº 8 del Libro de Actas del Archivo del Concejo Municipal del Municipio Leonardo Infante, correspondiente a ese año, en ella se lee lo siguiente:
            Sesión Solemne del día 31/1/1970.__Concejo Municipal del Distrito Infante del Estado Guárico, Valle de la Pascua, treinta y uno de enero de mil novecientos setenta, siendo las 11:30 am, el presidente titular de este organismo, ciudadano Manuel Oropeza Fraile, declaró abierta la sesión solemne con motivo de la visita del Presidente de la República, Dr. Rafael Caldera, a este ayuntamiento y previa verificación del quórum reglamentario por parte de la secretaría. El Presidente ordenó dar lectura al orden del día. 1º) Palabras del Presidente del Concejo Municipal; 2º) Lectura y entrega del Acuerdo del Concejo Municipal del Municipio Leonardo Infante al ciudadano Presidente de la República, Dr. Rafael Caldera; 3º) Entrega de la Llave de la Ciudad al Presidente de la República, por el Presidente del Concejo Municipal del Distrito Infante; 4º) Lectura y entrega del memorando de las principales necesidades del Distrito; 5º) Palabras del ciudadano Presidente de la República, y 6º) Ha concluido la sesión. No habiendo más que tratar, el presidente clausuró la sesión, siendo las 12:00 m. El Presidente: Manuel Oropeza Fraile. El Secretario: Manuel Requena Fernández.    
En la edición de la primera quincena de febrero de 1970, del periódico Palestra Popular, el periodista J.J. Montenegro, reseñó el acto de inauguración, de la manera siguiente:
“La Avenida llamada ahora “Rómulo Gallegos” fue inaugurada por el Presidente de la República, Dr. Rafael Caldera. Como se pudo ver, un mes antes de la inauguración, los trabajos fueron redoblados, es decir, los obreros y personal técnico trabajaron día y noche para tener listo el trabajo de construcción de la vía...”.
Valga señalar, que durante muchos años el marco de la Feria de la Candelaria era aprovechado para la inauguración de obras y hacer anuncios importantes por el presidente de la república de turno, ministros (especialmente de Agricultura y Cría), diputados, senadores, gobernadores del estado, autoridades nacionales, etc.
Antes de 1970, la avenida Rómulo Gallegos, se llamaba avenida Táchira, nombre dado en los años cincuenta, en un acto de adulancia al dictador Marcos Pérez Jiménez. Anterior a los años cincuenta se le llamó Calle Abajo y calle de Los Coleadores.
En materia de vialidad, durante el primer gobierno del Dr. Rafael Caldera Rodríguez (1969-1974) se construyeron más de siete mil kilómetros de carreteras y se pavimentaron más de 5.300 kilómetros en todo el país. Otra obra vial de importancia en el Guárico, durante ese período, fue la culminación de la construcción de la Carretera Nacional Troncal 11, que desde la población de Paso Real de Macaira, se prolonga hasta la carretera de la Costa. “Esta obra fundamental pasó a ser la de mayor trascendencia e impacto para el progreso de San José de Guaribe y demás poblaciones del Nororiente del estado Guárico”, por la facilidad para comunicarse con el Oriente del país y con la capital de la República. En septiembre de 1971, durante la gestión del gobernador, Dr. David Itriago Sifontes, se construyó en terrenos del sector Las Adjuntas de San Juan de los Morros, el Campo de Aterrizaje de esa ciudad.
REFERENCIAS
ALCALÁ G. Ricardo. (2007): San Juan de Ayer. San Juan de los Morros: Publicaciones de la Alcaldía del Municipio Juan Germán Roscio. Editorial Miranda. Segunda edición. p. 54.
ARCHIVO DEL CONCEJO MUNICIPAL DEL MUNICIPIO INFANTE. (1970): Libro de Actas (actas 5 y 8). pp. 15ss-24ss.
HERNÁNDEZ G. Felipe. (2011). Historia Económica y Social del Guárico. En preparación.
PALESTRA POPULAR. (1970): El Presidente de la República visitó Valle de la Pascua. Valle de la Pascua, 1ª. Quincena de febrero de 1970. p. 10.
ROJAS-ROJAS, Miguel. (1995): Apuntes sobre la Historia de San José de Guaribe. Caracas: Instituto Universitario Armando Reverón, Geografía Viva, Fundación Reveroniana, FUNDACULGUA y Ateneo de Guaribe. p. 111.

Valle de la Pascua, 23 de abril de 2012
           
            Publicado en: Diario Jornada, Valle de la Pascua, martes 22 de mayo de 2012. p. 7.

LA INTERVENCIÓN DE LA LIGA DE OCCIDENTE ANTE EL CONTINUISMO DEL PRESIDENTE ANDUEZA PALACIO


Felipe Hernández G.
Cronista de Valle de la Pascua
felipehernandez56@yahoo.es

            El año 1892, los estados Zulia, Falcón, Lara, Los Andes y Zamora conformaron la llamada Liga de Occidente, para preservar los intereses de estas entidades federales con independencia del gobierno y de la denominada Revolución Legalista del general Joaquín Crespo Torres, quien comandaba las fuerzas que luchaban contra el continuismo del presidente Andueza Palacio. La Liga se proponía la defensa de la autonomía de los 20 estados creados por la Federación en 1864. El movimiento era comandado por el general Eleazar Urdaneta, hijo del prócer Rafael Urdaneta; las fuerzas del general Urdaneta se desplazaron hasta el centro del país y el primero de agosto de 1892, dirigieron una proclama a los venezolanos desde la ciudad de Puerto Cabello para informar a la nación los objetivos de la Liga.
            El Dr. Raimundo Andueza palacios no contó, durante su ejercicio de la presidencia de la república, con un jefe militar de ascendencia en el ejercicio que pudiera defender con lealtad su desprestigiado régimen. Su favorito, el general Sebastián Casañas –que según fue quien lo indujo a quedarse en el poder-, cuando ya tenía casi asegurado el triunfo sobre Crespo en la batalla de Jobo Mocho, sin razones valederas se replegó del Apure y se dirigió apresuradamente al Centro.
El valeroso general Ramón Guerra, al saber el alzamiento de Crespo se presentó al despacho del presidente a ofrecerle sus servicios, pero por culpa de un edecán que lo hizo esperar por largo tiempo sin anunciarle al presidente Andueza su presencia, se disgustó con este, saliendo de allí a incorporarse a las fuerzas legalistas. Más tarde, los generales Julio Sarría, ministro de Guerra, Domingo Monagas, jefe del ejército, y Luciano Mendoza, su voluntario aliado, en lugar de brindarle apoyo para sostenerlo, lo indujeron a abandonar el país, para evitar conflictos. 
            Ya encargado interinamente del ejecutivo el Dr. Guillermo Tell Villegas, los generales Monagas y Mendoza, quienes pudieron liquidar las fuerzas de Crespo en la Cortada del Guayabo, dejaron que este se retirara, y ellos muy tranquilos, se volvieron a la capital. Mucho se rumoró de la conducta de los generales continuistas, llegándose a decir, que su regreso obedecía a la intención de adueñarse del poder.
            En la aspiración por la presidencia, se movían tanto los militares como los civiles, y como había empeño en reunir al congreso para buscar una solución, personeros de ambos factores trataban de insinuarse en el ánimo de los legisladores. En eso andaban, en aparente preocupación civilista, los doctores Juan Pablo Rojas Paúl y Laureano Villanueva. Los militares, que procedían por su cuenta y riesgo sin obedecer a ninguna disciplina, hacían lo que creían más conveniente y pensaban en los medios más expeditos. La situación se presentaba muy explosiva y nadie podía predecir lo que podía suceder. Todo era confusión, intriga y anarquía, cuando se presentó en La Guaira, el general Eleazar Urdaneta, hablando en nombre de la Liga de Occidente, pedía la entrega del gobierno. 
            Teóricamente la Liga de Occidente, estaba formada por los estados Falcón, Zulia, Lara, Zamora y Los Andes, pero era temeraria la representación que se había tomado Urdaneta, pues nadie se la había otorgado.   
            No obstante, como el Dr. Guillermo Tell Villegas andaba ya en ánimo de abandonar el gobierno y alejarse del país -teniendo el problema de que el general Manuel María Iturbe, consejero de turno, era crespista-, concibió una maniobra con Urdaneta y le hizo subir a Caracas. Reunió Villegas el Consejo Federal y propuso la reforma de la numeración de los consejeros, propugnado otro orden, de manera que quedara Urdaneta como sucesor inmediato y pudiera asumir el poder.
Sin embargo, los otros consejeros se negaron a aceptar cualquier reforma, especialmente el general Luciano Mendoza, quien ya de hecho, por encima de Villegas, ejercía arbitrariamente la autoridad con acentuadas características dictatoriales. A Urdaneta no le quedó otra alternativa que volver al puerto de La Guaira, desde donde enfiló sus barcos con rumbo hacia Occidente.
            Para este tiempo ya el general Joaquín Crespo había tomado la ciudad de Puerto Cabello y se disponía a asaltar el castillo, cuando apareció frente a la rada el general Urdaneta, dispuesto a auxiliar con su armada a los que estaban en la fortaleza. Ordenó Crespo responder al ataque de los buques con los fuegos de las baterías del Fortín Solano, logrando rechazarlo exitosamente. Más, Urdaneta rescató las tropas que habían hecho la defensa del Castillo Libertador, aun cuando dejó en la playa algunos heridos y enfermos, armas y municiones que no pudo recoger.
            De Puerto Cabello el general Urdaneta se dirigió a La Vela de Coro, donde se unió a las fuerzas comandadas por el general Diego Colina.
            Informa el general Joaquín Crespo, que “Resonaban aun en sus oídos, los vítores del triunfo alcanzado, cuando nos llega la noticia de la batalla dada en La Vela de Coro por uno de los más gallardos veteranos de Venezuela, el general León Colina; batalla en que, después de encarnizado combate, despedazó las fuerzas del general Diego Colina y las que en su auxilio había levado el general Eleazar Urdaneta, después de su retirada de Puerto Cabello, quedando así aniquilada la alevosa farsa que se bautizó con el nombre de Liga de Occidente y dejándonos dueños del estado Falcón”.
            En conclusión, la campaña que pretendía reclamar y preservar la soberanía y autonomía de los estados según los preceptos federales establecidos en la constitución de1864; con independencia del gobierno y de la Revolución Legalista del general Joaquín Crespo, que comandaba las fuerzas que luchaban contra el continuismo del presidente Andueza Palacio, tuvo poco o ningún éxito, el general Urdaneta debió regresar al estado Falcón y sumarse a las tropas del general Diego Colina, que en La Vela de Coro combatían contra el general León Colina, jefe crespista de la región. En esta acción, las tropas del general Urdaneta fueron derrotadas y la Liga de Occidente se disolvió luego de una corta existencia.
            En sus postulados afirmaban que sus intereses eran independientes, tanto a los del gobierno como a la oposición encabezada por Joaquín Crespo.
           
REFERENCIAS Y FUENTES

            CARRILLO BATALLA, Tomás. (1999): De Finales del Siglo XIX al Año 1908 (Del Guzmancismo y Post-Guzmancismo al Castrismo). En: Boletín de la Academia Nacional de la Historia Nº 327. Julio-Septiembre de 1999.

            CONGRESO DE LA REPÚBLICA. (1983): El Pensamiento Político de la Restauración Liberal. Colección Pensamiento Político Venezolano del siglo XX. Documentos para su Estudio. Caracas.

            FERRER, Dilian Coromoto. (2007): La Participación del Zulia y Los Andes en el Proyecto de Rehabilitación Autonomista de Ignacio Andrade. En: Ágora -Trujillo. Venezuela. ISSN 1316-7790- Año 10- Nº 19. Enero-Junio-2007. pp. 133-158.

            MAGALLANES, Manuel Vicente. (1983): Los partidos políticos en la evolución histórica venezolana. Caracas: Ediciones Centauro.

            PICÓN SALAS, Mariano. (1991): Los Días de Cipriano Castro. Caracas: Monte Ávila Editores.

            PINO ITURRIETA, Elías y otros. (1991): Cipriano Castro y su época. Caracas, Monte Ávila Editores.

            RANGEL, Domingo Alberto. (1964): Los Andinos en el Poder. Mérida, Venezuela: Talleres Gráficos Universitarios.

            URDANETA Q. Arlene. (1992): El Zulia en el Septenio de Guzmán Blanco. Caracas: Fondo Editorial Tropikos.

            VELÁZQUEZ, Ramón J. (1999): La caída del Liberalismo Amarillo. Tiempo y drama de Antonio Paredes. Caracas: Fondo Editorial Nacional. José Agustín Catalá, Editor.
           
            Ponencia leída en: XL Convención Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela, en honor a Santa Ana de Coro, ciudad primogénita, en sus 485 años de fundación. Coro, Estado Falcón 23, 24 y 25 de mayo de 2012.

EL HISTORIADOR Y EL CRONISTA (20 DE MAYO: DIA NACIONAL DEL CRONISTA)


Felipe Hernández G.
UNESR-Cronista Oficial de Valle de la Pascua
felipehernandez56@yahoo.es
           Aproximadamente, desde la séptima década del siglo XX, el 20 de mayo se celebra el Día Nacional del Cronista, en conmemoración del natalicio del escritor Enrique Bernardo Núñez, quien fue el primer cronista moderno de Caracas. Designado como tal en 1945, dicha actividad la ejerció (con intervalos) hasta su fallecimiento en 1964, tiempo durante el cual impulsó la revista Crónica de Caracas, siendo además, autor de una extensa obra bibliográfica y hemerográfica, donde destaca el libro La ciudad de los techos rojos.
            La Asociación Nacional de Cronistas de Venezuela, en una convención nacional seleccionó a don Enrique Bernardo Núñez como patrono y su fecha de nacimiento, el veinte de mayo, Día Nacional del Cronista.
            El Cronista de la ciudad o historiador de la ciudad, es la persona dedicada a hurgar en los archivos municipales y parroquiales para desentrañar la historia local y regional relacionándola con la nacional, mundial y planetaria. Lo que el historiador mexicano Luís González y González llama en su libro Pueblo en vilo. San José de Gracia, la Matria.
            Entre los antecedentes del cronista, están los cronistas reales o de indias, quienes vinieron a América designados por los monarcas españoles para escribir las historias locales y también la historia de las incursiones colonialistas en los territorios de ultramar, como Pedro Mártir de Anglería, Francisco López de Gómara, Juan de Castellanos y fray Pedro de Aguado. También, los misioneros españoles dejaron excelentes trabajos donde narran la historia de las sociedades donde les tocaba desempeñarse, entre ellos los religiosos Antonio Caulín, Buenaventura de Carrocera, Jacinto de Carvajal, Mariano Martí, José Gumilla y otros. Su función fue la de “ver y contar”.
            En consonancia con lo expuesto, especial mención merecen las reflexiones que el escritor, político e intelectual francés, Víctor Hugo (1802-1885), en su obra Los Miserables (1862) aporta sobre lo que significa ser historiador y lo que significa ser cronista:
            El historiador de las costumbres y de las ideas, no tiene una misión menos austera que el historiador de los sucesos. Este tiene en la superficie de la civilización, las luchas de las coronas, el nacimiento de los principios, los casamientos de los reyes, las batallas, las asambleas, los grandes hombres públicos, las revoluciones a la luz del día, todo lo exterior; el otro historiador tiene el fondo, el pueblo que trabaja, que padece y espera, la mujer oprimida, el niño que agoniza, guerra de hombre a hombre, las ferocidades oscuras, las preocupaciones de alarmas fingidas, los efectos directos y subterráneos de las leyes, las evoluciones secretas de las almas, los estremecimientos indistintos de la multitud, los que mueren de hambre, los que andan con los pies desnudos, los desheredados, los huérfanos, los desgraciados y los infames, toda esa larva que anda vagando en la oscuridad.
            El primer cronista oficial de Valle de la Pascua, fue el presbítero, monseñor-doctor Rafael Chacín Soto, designado por el Concejo Municipal del distrito Infante a principio de los años setenta. El segundo, el farmaceuta y profesor Luís Fernando Melo Jiménez. Ambos adelantaron investigaciones que contribuyeron a desentrañar la identidad y el devenir de Valle de la Pascua.
            En la actualidad tenemos asumida la responsabilidad de ser cronista. Somos conscientes que las calles, las esquinas, los personajes, las instituciones, los sucesos, los cambios físicos y espirituales de la comarca vallepascuense, cada rincón, cada espacio y cada acontecimiento cotidiano sirve de inspiración para repensar su historia, reconstruirla y escribirla.
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            1) En el estado Guárico, el escritor Enrique Bernardo Núñez es el epónimo de la Unidad Educativa Nacional “Enrique Bernardo Núñez” ubicada en la parroquia San Juan Bautista de Espino del municipio Leonardo Infante.
            2) La Asociación Nacional de Cronistas de Venezuela celebrará del 23 al 26 de mayo su XL Convención Nacional, en la Ciudad Primogénita de Santa Ana de Coro, estado Falcón.

                Artículo publicado en:
                - Diario Jornada, Valle de la Pascua, 21 de mayo de 2012. p. 4.
                - http://llanerodigital.net

DOS INTELECTUALES VALLEPASCUESES


Felipe Hernández G.
felipehernandez56@yahoo.es
            Vicente Sánchez Chacín (padre). Escritor, poeta, músico y farmaceuta, nacido en san Rafael de Orituco en el año 1858, durante su periplo vital estuvo residenciado en Chaguaramas, Santa María de Ipire, Valle de la Pascua, para finalmente, quizás siguiendo los ensueños de su musa poética, establecer su residencia en el caserío Mamonal, a diez kilómetros de Valle de la Pascua. Allí gozó de una vida patriarcal junto a su familia, dedicándose a escribir sus líricos versos y artículos donde abordaba los sucesos de actualidad y plasmaba sus inquietudes literarias, leyendo los grandes autores.
            El quehacer intelectual lo compartió con el cultivo de la tierra y la explotación de pequeñas plantaciones.
            Considerado una persona inquieta en la aspiración de superar conocimientos y en el propósito de ejercitar en el trabajo noble sus facultades físicas. Su casa era un aula de cultura, ya que también su esposa, doña Olegaria, era poetisa y escritora, y sostenían un ambiente intelectual en provecho de sus hijos. Casado con doña Olegaria Prieto López de Sánchez, natural de Santa María de Ipire. Fueron sus hijos: Olegaria Sánchez Prieto de Escobar Ramírez, Vicente Sánchez Chacín-Prieto, Rafael y Ramón Sánchez Prieto.
            Vicente Sánchez Chacín (hijo). Educador, escritor y poeta. Nació en Chaguaramas en el año 1900, fueron sus padres, el poeta don Vicente Sánchez Chacín y la poetisa, doña Olegaria Prieto de Sánchez. Casado con la maestra María de Jesús Belisario de Sánchez, con quien procreó cuatro hijos, a saber: presbítero Vicente Sánchez Belisario, Teresa Sánchez de Guevara, Carmelo y Luis Gerardo Sánchez Belisario.  
            Su obra docente, eficaz y generosa, favoreció a varias generaciones de vallepascuenses y guariqueños. Su labor poética fue muy prolífera y apreciada, publicada en parte en periódicos locales de la época, no ha sido recopilada. Fue autor de las obras siguientes: Don Quijote y Bolívar; Dolor y apoteosis; Gente notable y tradiciones pascuenses.
            En la música escribió: Himno al Cristo; Himno a la acción social, y el vals Carmen Susana. Introdujo en los planteles que estuvieron a su cargo, el método fonético, que consistía en un guión sintético para enseñar a leer, sustituyendo el deletreo que se había usado hasta entonces. Desarrolló una fecunda labor cultural, tanto en lo educativo como en lo social. Perteneció al grupo de avance que fundó en Valle de la Pascua el Centro Bolívar, en el año 1924, institución donde fungió de diligente secretario. Fue un versado conferencista y charlista de tópicos diversos, contumaz auspiciador de recitales poéticos. Su labor fue reconocida a través de diversos homenajes públicos y privados.
            Como reconocimiento a su fecunda y loable labor docente e intelectual, en los años setenta del siglo XX, la municipalidad vallepascuense escogió su nombre como epónimo del Parque “Vicente Sánchez Chacín”, ubicado en la calle Los Tulipanes c/c la calle principal de Guamachal, frente a la esquina La Reforma, en el sector Guamachal. El nombre de su esposa, doña María de Jesús Belisario de Sánchez (Doña Chucha) es epónimo de la Escuela Básica Estadal “María Belisario de Sánchez” ubicada en la calle La Vigía, en la salida hacia los caseríos Corozal – Jácome del municipio Leonardo Infante.
            Valle de la Pascua, 31 de mayo 2012.

EXPEDIENTE PROMOVIDO POR DON CARLOS DEL PERAL CONTRA GABRIEL SÁNCHEZ SAJONERO Y JOSÉ SAMORA SOBRE UN SITIO DE HATO EN VALLE DE LA PASCUA, JURISDICCIÓN DE SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES


Felipe Hernández G.
felipehernandez56@yahoo.es
            “Nosotros, el Capitán Dn. Francisco Carlos de Herrera, vecino de esta ciudad de Caracas y Joseph Samora vecino de la de Sn. Sebastián de los Reyes decimos que el dicho Capitán Dn. Francisco Carlos de Herrera, le concedo y doy licencia para que se pueble en la Aguada del Valle de la Pascua, que está en el camino real de Barcelona, que viene al sitio de Las Palmas; y yo el dicho Joseph Samora, desde luego acepto la dicha licencia y permiso que me concede el dicho Dn. Francisco Carlos de Herrera y confieso ser suyas dichas tierras, que por hacerme buena obra me ha concedido dicha licencia sin interés ninguno, y para que en todo tiempo conste, lo firmamos, el dicho Dn. Francisco Carlos de Herrera, y yo, el dicho Joseph Samora, quedándose cada uno con un tanto para nuestro resguardo y para que conste, lo firmamos hoy, veintiuno de julio del año mil setecientos veintiséis. (f) Dn. Francisco Carlos de Herrera / Joseph Samora.
            Registro Principal de Caracas. (1726): Civiles. P-14. Caracas.

LA ZONA DE LOS TIZNADOS DURANTE LA GUERRA FEDERAL Dr. Felipe Hernández G.


La Guerra Federal fue un conflicto armado que vivió Venezuela durante cinco años, entre 1859 y 1863, cuando finalizó, luego de la firma del Tratado de Coche que le puso fin a la contienda bélica. Llamada también Guerra Larga, Revolución Federal o Guerra de los Cinco Años, este acontecimiento histórico reunió muchos eventos relevantes.
            Teniendo como sus máximos líderes a Ezequiel Zamora y Juan Crisóstomo Falcón. La Guerra Federal se desarrolló principalmente en la zona de los llanos altos y bajos del país (actuales estados Barinas, Portuguesa, Cojedes, Apure y Guárico); también se registraron pequeños encuentros en la zona central de los estados Falcón, Lara, Yaracuy, Carabobo y Aragua, así como en el Oriente, principalmente en el territorio de los estados Anzoátegui y Sucre, pero se trataba de actividades de guerra de guerrilla. Regiones como Los Andes, Guayana y el Zulia se mantuvieron prácticamente al margen de la lucha.
            La contienda, más allá de dirimir el debate político entre conservadores y liberales, centralizado principalmente en Caracas, no precisó un cambio radical en la estructura social de la época, ya que el triunfo nominal de la Federación, derivado del Tratado de Coche, firmado el 23 de abril de 1863 en la hacienda Coche, próxima a Caracas, por Pedro José Rojas, secretario general del jefe supremo de la República, general José Antonio Páez y Antonio Guzmán Blanco, secretario general del presidente provisional de la Federación, Juan Crisóstomo Falcón, y confirmado por ello mismos en Caracas, el 25 de mayo de 1863, no pasó de ser un mero principio político.
            En el plano militar, el combate fue, esencialmente, una guerra de guerrillas. Sólo durante el primer año, se organizó una unidad de mando en el seno del ejército federalista, comandado por Ezequiel Zamora. Tras la muerte de Zamora en San Carlos, el 10 de enero de 1860, el liderazgo federalista recayó principalmente en Juan Crisóstomo Falcón y Juan Antonio Sotillo.
            Tres grandes luchas marcaron la historia de esta guerra: la batalla de Santa Inés el 10 de diciembre de 1859; la batalla de Coplé, el 17 de febrero de 1860, y la batalla de Buchivacoa, el 26 y 27 de diciembre 1862.
            En el Guárico, la Guerra Federal encontró a la población socialmente dividida. Consolidada sus posiciones, la burguesía actuaba a su antojo; como secularmente lo habían tenido todo, sus latifundios continuaban incrementándose.
            En los documentos y en la historiografía llanera se recoge fehacientemente, de que manera desde la Colonia, y posteriormente, se fijaban los linderos de los hatos: “Cuatro leguas y algo más”; ”Tres leguas y un cuarto más o menos”; “Una legua y un octavo aproximadamente”; “Dos leguas que hay entre el río y la madrevieja”; “Cinco leguas entre la mata de punteral del último rancho, la palma cachorra del asiento y el río”, expresiones con las que resultaba siempre favorecido el adquiriente de las tierras. Además, los agrimensores siempre eran complacientes y atendían los requerimientos de los dueños de hatos en los recorridos por los predios midiendo las tierras: “A solicitud del dueño de la tierra se le anexó legalmente una pequeña cuchilla que hay entre el pasteadero y el río para que el ganado beba agua en el verano”, pequeñas cuchillas que llegaban a alcanzar a veces hasta dos leguas y más. En la Colonia se decía: “Para eso el Rey tiene bastante”.
            Pero mientras los grandes propietarios hacían arreglos “legales”, los indios, los negros y otras clases desposeídas, quedaban en la misma situación de abandono y desamparo. Cuando los grupos en pugna dieron fisonomía a la guerra, con la cual aspiraban a completar el ciclo emancipador, había tanta injusticia soterrada, tanta inquietud que buscaba expresión, que la violencia vino a ser el común denominador durante los cinco años de su duración.
            Una descarnada descripción de la actuación de los guerrilleros en el Guárico durante el período de la Guerra Federal, ofreció a la posteridad el historiador J. A. De Armas Chitty (1961):
            Hubo sitios del Guárico donde no alcanzaron a contar los cuerpos colgantes de los vencidos. Toda la tierra de Tucupido, desde el Manapire al Macho y desde el Tamanaco al Andaluz, se llenó de tumbas anónimas… A la sombra del bosque, casi en comunidad con ciertos grupos indígenas, aparece un tipo de bandolero que nunca asiste a la guerra, pero si sabe llegar a la hora del reparto. Es activo, audaz y valiente. Conoce todos los rumbos y borra continuamente las huellas de su caballo. De noche asalta los villorrios, los incendia, roba y asesina. Cuando le capturan, muere fusilado. No importa que invoque su procedencia liberal o goda; su cuerpo quedará como escarmiento… Este hombre, en la Guerra Federal, mantendrá en zozobra a los pueblos del Guárico. Si en Tucupido lo repelen a fuego, en Zaraza habrá cabildo abierto contra los asaltantes. Por varios años, un cuerpo de 500 hombres que llamaron Cacha e’ filo, defenderá la capital del Unare de los guerrilleros del Tamanaco y el Orituco1.
            Estos hombres con sus acciones armadas, “sin Dios ni Santa María”, como aves de rapiña en nombre de la Guerra Federal, mantendrán en zozobra permanente a los pueblos y caseríos de los llanos guariqueños.
            En lo que concierne a la zona de Los Tiznados, a consecuencia de la popularidad del general José Antonio Páez, en el Guárico el ejército conservador gozaba de un mayoritario respaldo. Entre los defensores de la causa federal, destacaron las figuras de Zoilo Medrano, Donato Rodríguez Silva y José de Jesús González “El Agachado”, quienes se rebelaron contra el gobierno de Julián Castro, a favor de los federales, en julio de 1858 en la sierra de Carabobo, tomando el camino de San Francisco de Tiznados, donde se enfrentaron con el coronel conservador Pedro Etanislao Ramos, quien los derrotó en esa población, el 20 de julio de 1858.
            Después de la derrota de San Francisco de Tiznados, se enfrentaron a José María Rubín en Güesipo y contra Juan Nepomuceno Llamozas en Los Playones de Ortiz. El Agachado destrozó al general Narciso Callano en el sitio de Las Mulas, a Gabriel Sandoval en La Ceiba y a Pedro Estanislao Ramos en La Lajita.
            El mayor radio de acción de los combates y luchas de los guerrilleros de la Federación en suelo guariqueño, estuvo enmarcado fundamentalmente en el entorno geográfico de la zona de Los Tiznados, Ortiz, Parapara, la mesa de El Sombrero, Vallecito, y la sierra que separa al Guárico de Carabobo. La consigna era “mientras manden los godos permaneceremos alzados”2.
            La zona de Los Tiznados, Ortiz, Los Playones, Güesipo, Las Mulas, La Lajita, La Ceiba, Potrerito y las inmediaciones de El Sombrero, fue escenario de encuentros guerrilleros donde participaron Zoilo Medrano y “El Agachado” José de Jesús González.
Los próceres de la Guerra Federal Zoilo Medrano, oriundo de Parapara; José de Jesús González “El Agachado”, del pueblo de El Consejo en Aragua o de Manuare (Belén, estado Carabobo) y Donato Rodríguez Silva, natural de San Francisco de Cara, compañeros de Ezequiel Zamora y de Joaquín Crespo en su accionar por los llanos guariqueños. Los tres tuvieron preponderante actuación en los combates de la Federación y antes, en el caso de El Agachado, en la insurrección campesina y antiesclavista de Ezequiel Zamora que culminó con la batalla de El Limón y Laguna de Piedra en jurisdicción de San José de Tiznados, el 26 de marzo de 1847.
            El Agachado o José de Jesús González sirvió a las órdenes del general Zamora desde 1846 y este lo menciona en el expediente que le abrió la oligarquía villacurana al ser capturado en la sierra al sur de Platillón. Se le consideraba un guerrillero habilísimo, astuto y conocedor de los vericuetos de la Sierra. Murió macheteado después que malherido en una pelea cerca de San Francisco de Tiznados, lo alcanzaron en el suelo, pero antes se llevó por delante a tiros al oficial enemigo Carlos Zerpa. El cadáver atado de pies y manos con bejucos fue llevado al cementerio de dicho pueblo, hoy bajo las aguas de la represa del Tiznados, donde su gran amigo Zoilo Medrano cercó su tumba modestamente y le colocó una cruz. Se le llamó Agachado porque en los asaltos, en la espesura ordenaba a sus hombres: "¡Por aquí, muchachos, agachaditos!" al momento de lanzarse al ataque… Zoilo Medrano estuvo luchando hasta el triunfo de la Guerra Federal en 1863 y culminó su actuación militar con el sitio y rendición de Ortiz, defendido por el coronel gobiernista Juan Vicente Rodríguez. Fue Presidente del Guárico en la capital Calabozo. En la batalla de Los Playones de Ortiz en 1858, junto con el parapareño Norberto Lara y bajo las órdenes de Donato Rodríguez Silva, triunfó contra las tropas al mando del comandante calaboceño Juan Nepomuceno Llamozas que defendía al gobierno centralista.
            El general Donato Rodríguez Silva… Luego de 1848 se incorporó a la milicia y participó en acciones de la Guerra Federal y después de esta. Era arrogante y valeroso en el combate. El general José Tadeo Monagas lo designó gobernador de la provincia del Guárico. Estuvo preso en Caracas y exiliado en Santo Domingo3.
            La campaña militar de la Guerra Federal en la zona de Los Tiznados estuvo signada por combates y guerra de guerrillas.
            En cuanto a los efectos que tuvo sobre la economía de la zona, como en el resto del país y del Guárico, resalta la crisis ganadera por los constantes asaltos, el robo y el abigeato que desató. La mayoría de las tierras destinadas a la siembra y a la ganadería fueron incendiadas, con la consiguiente escasez de alimentos.
            Es posible que algunos sectores de la población guariqueña hayan puesto alguna esperanza en el proyecto de los federales, tal como ocurrió en el resto del país, se llegó a creer que, en efecto, se producirían cambios favorables al conjunto de la población; más sin embargo, los referentes documentales dan a entender que la Guerra Federal se convirtió en un fiasco más para los sectores populares de Los Tiznados y sus alrededores.
REFERENCIAS Y NOTAS
            ALVARADO, Lisandro. (1956): Historia de la Revolución Federal en Venezuela. Caracas: Editorial Ragón. p. 96.
                AQUINO D. Manuel. (1991): El General Agachado. San Juan de los Morros: Diario El Nacionalista, 19 de marzo de 1991. p. 4.
                BOTELLO, Oldman. (2008): Zoilo Medrano, El Agachado y Rodríguez Silva en el Panteón. En: http://historiografias.blogspot.com/2008/09/zoilo-medrano-el-agachado-y rodrguez.html. Lunes 29 de septiembre de 2008.
                DE ARMAS CHITTY, J. A. (1961): Tucupido. Formación de un pueblo del llano. Caracas: UCV. Facultad de Antropología e Historia. Facultad de Humanidades y Educación. pp. 161, 162.
                HERNÁNDEZ G. Felipe. (2008): General José María Zamora. Prócer Vallepascuense. Calabozo: III Encuentro de Cronistas e Historiadores en Calabozo. Alcaldía del Municipio Francisco de Miranda/Ateneo de Calabozo/Grupo de Historia Regional y Local/Cátedra Libre "Efraín Hurtado". Sábado 29 y domingo 30 de marzo de 2008.
                PÁEZ, José Antonio. (1987): Autobiografía. Tomo II. Caracas: Academia Nacional de la Historia.